La ciudad de San Francisco sigue viviendo su particular burbuja inmobiliaria. Con unos precios medios para la vivienda muy por encima de la media nacional, como los 1,37 millones de dólares por comprar una casa o los 42.000 dólares anuales por el alquiler de un apartamento de un dormitorio, sus ciudadanos tienen cada vez más difícil vivir con un salario medio que ronda los 84.160 dólares al año.
Para los habitantes de la ciudad californiana cada día es más difícil vivir el día a día teniendo en cuenta que casi el 50% de su salario está destinado al pago de la vivienda, ya sea a través de la hipoteca o con la renta de alquiler.
De media, las viviendas tienen un valor de 1,37 millones de dólares, sin contar los apartamentos. Para pagarla, hace falta destinar un 20% que el banco no financia y al pago de tasas, con lo que la hipoteca se queda en unos 6.740 dólares/mes, o lo que es lo mismo, unos 80.900 dólares al año. Para el alquiler, solo un apartamento de un dormitorio alcanza los 42.000 dólares año. Las viviendas de más de un dormitorio se disparan al alza. Y esto para los que ya viven allí.
Cualquiera que quiera mudarse a San Francisco, debe tener muy en cuenta el esfuerzo que le va a suponer pagar su casa. Para un profesor de secundaria con un sueldo medio de 65.000 dólares le costará bastante poder vivir el día a día.
La Asociación de Agentes Inmobiliarios de California afirma en un informe que el ingreso mínimo por familia para una hipoteca sobre una casa media, más impuestos y seguro alcanzaría los 269.000 dólares al año, cuatro veces más que la media del país, con 47.200 dólares. Esto supone que solo el 13% de las familias en San Francisco tiene el lujo de comprarse una casa en la ciudad.
Este porcentaje también es escaso en otros condados de la Bahía de San Francisco. Por ejemplo, en el condado de San Mateo, que forma parte de Silicon Valley, solo un 14% de los hogares puede acceder a una casa con ese coste medio. En el condado de Marin se sitúa en el 18%; Santa Clara llega al 19% y el condado de Alameda alcanza el 20% de los hogares.
Y todo pese a que los intereses de las hipotecas están históricamente bajas. Estos números preocupan a sectores del país relacionados con el inmobiliario. Para mantener estos ‘precios locos’, San Francisco debería atraer a un gran flujo de trabajadores muy bien remunerados que reemplazara a los inversores tradicionales. Se necesitan signos para que el mercado de la vivienda vuelva a la normalidad y que tanto para la compra como para el alquiler suavicen sus precios.
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