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Vivir y trabajar a -20 ºC: edificios increíbles que han ganado la batalla contra el frío

Autor: Hoja de Router (colaborador de idealista news)

Los lugares más fríos del planeta retan a la arquitectura para crear espacios confortables. La necesidad de vivir y trabajar en estos climas hostiles ha obligado a que diseñadores, ingenieros y arquitectos agudicen su ingenio para construir edificios habitables a bajas temperaturas. Recorremos el mundo para mostrarte algunas de las construcciones que mejor soportan los termómetros más bajos. 

Un gélido almacén de semillas en el Polo Norte

Un gélido almacén de semillas en el Polo Norte
Foto: Bjoertvedt

En un archipiélago del océano Glacial Ártico, cerca del Polo Norte, se ubica la Bóveda Global de Semillas de Svalbard. Su localización garantiza unas condiciones térmicas idóneas para salvaguardar la biodiversidad de las especies de cultivo en caso de catástrofe mundial. 

Está asentada en una montaña de piedra arenisca a 130 metros sobre el nivel del mar, lo que asegura que no se inunde incluso si se derrite el hielo polar. Además, la bóveda que conforma la estructura es impermeable a la actividad volcánica, a los terremotos y la radiación. Incluso si se produjera un fallo eléctrico, la capa de hielo permanentemente congelada del exterior actuará como refrigerante natural.

El centro de datos de Facebook cerca del Círculo Polar Ártico

El centro de datos de Facebook cerca del Círculo Polar Ártico
Foto: Facebook

La famosa red social eligió la ciudad sueca de Lulea para instalar su centro de datos en Europa. En esta zona, situada a tan solo 112 kilómetros del Círculo Polar Ártico,  la compañía encontró las condiciones idóneas para su instalación: nula actividad sísmica y temperaturas que rara vez superan los 10˚C.

El edificio aprovecha el gélido viento del exterior para refrigerar los servidores que allí se conservan. Al mismo tiempo, el propio calor de los equipos mantiene el edificio caldeado pese a que el termómetro puede descender hasta los 34 grados bajo cero en invierno. De esta forma, la gigantesca instalación —sus 150 trabajadores se mueven con una ‘scooter’ por sus salas— consume muy poca energía.

Un centro de investigación que parece esquiar en el Polo Sur

Un centro de investigación que parece esquiar en el Polo Sur
Foto: Hugh Broughton Architects

Con temperaturas que descienden hasta los -56 ˚C y vientos de más de 160 kilómetros por hora, Halley VI, una base de investigación británica utilizada para las expediciones en el Polo Sur, se enfrenta a uno de los climas más hostiles del planeta. Esta construcción es cuanto menos peculiar: cada uno de sus 8 módulos dispone de unas patas hidráulicas que elevan la estructura principal para evitar que quede sepultada bajo la nieve.

Además, una suerte de esquís gigantes facilitan su traslado a otras zonas de investigación. De hecho, ha tenido que desplazarse 23 kilómetros hace apenas unos meses: está asentada en una enorme plataforma de hielo que de vez en cuando se resquebraja. Sus creadores, los arquitectos Faber Maunsell y Hugh Broughton, la diseñaron para albergar en su interior todo tipo de estancias: oficina, dormitorios, laboratorios y plantas de generación de energía.

El complejo turístico iraní con forma de roca

El complejo turístico iraní con forma de roca
Foto: Persia Photography Centre

La estación de esquí Shemshak es un destino turístico cercano a Teherán que impresiona por sus bellos paisajes. Allí se erige el Hotel Barin Ski Resort, un complejo de diez plantas que pretende ser un oasis de bienestar en un entorno prácticamente helado, en el que este invierno las temperaturas están alcanzando los 20 grados bajo cero. El estudio Ryra buscó integrar el edificio con el paisaje y creó para ello una construcción con la misma forma que las rocas del entorno montañoso.

Este particular diseño también se refleja en el interior. Sus 67 habitaciones se asemejan a cuevas naturales y sus ventanas se abren como si fueran guijarros en la roca. Por supuesto, este hotel de cinco estrellas ofrece la calidez esperada a sus huéspedes en el interior. 

Un laboratorio para ser montado y desmontado en la Antártida

Un laboratorio para ser montado y desmontado en la Antártida
Foto: Bof Architekten

India cuenta con un curioso centro de investigación en la Antártida Oriental: se compone de 134 contenedores para ser montado y desmontado fácil y rápidamente dada la complicada accesibilidad de esta zona polar. Diseñado por el estudio de arquitectos Bof y abierto en 2006, el calor residual creado por la producción de electricidad en esta estación es suficiente para caldear las diferentes estancias durante todo el año.

Dividido en tres plantas, en el bajo se encuentra el laboratorio y los espacios de almacenamiento. La segunda queda reservada para el tiempo de descanso con 24 habitaciones, una cocina/comedor, una biblioteca y una sala de ‘fitness’; mientras que en el piso superior hay una gran terraza utilizada para los experimentos.

Un futurista aeropuerto inclinado en Georgia

Un futurista aeropuerto inclinado en Georgia
Foto: Jürger Mayer

La nueva terminal del aeropuerto Queen Tamar, situado en la ciudad georgiana de Mestia, es un original edificio que forma parte de los proyectos del Gobierno para estimular el turismo en esta zona entre las montañas del Cáucaso. Obra del arquitecto berlinés Jürger Mayer, el Queen Tamar pretende evocar a las torres medievales que han convertido a la ciudad en Patrimonio de la Humanidad. Sin embargo, su estructura se asemeja más a una nave espacial que acaba de aterrizar en el lugar deformándose a causa del impacto.

Un museo en Laponia

Un museo en Laponia
Foto: Museum Arktikum

El Arktikum es un precioso edificio situado en el pueblo de Rovaniemi, en la Laponia finlandesa. Este centro alberga un museo sobre la historia y la cultura lapona y diferentes salas destinadas para conferencias y reuniones de investigadores.

Los arquitectos daneses Abedul-Bonderup y Thorup-Waade utilizaron materiales naturales y locales para darle forma: los suelos están hechos de granito y de pino autóctono, mientras que las sillas son de abedul y piel de reno. Su cristalera de más de 150 metros es uno de sus elementos más destacados para contemplar el helado paisaje.

Iglús prefabricados

Iglús prefabricados
Foto: Icewall One

Estas cabinas con forma de iglú creadas por la División Antártica de Australia se han convertido en una base de operaciones para expediciones y en un refugio para quienes se arriesgan a realizar actividades turísticas en lugares extremadamente fríos. Están fabricados con fibra de vidrio, lo que los resguarda de las gélidas temperaturas de estas zonas. Además, su interior es adaptable: pueden albergar desde dormitorios, baños y cocinas a laboratorios y salas para fines más profesionales.

Una cabaña acristalada en los Alpes Suizos

Una cabaña acristalada en los Alpes Suizos
Foto: Bearth y Deplazes

En el macizo de Monte Rosa, uno de los más extensos de los Alpes, se encuentra un futurista albergue preparado para resistir temperaturas por debajo de los 20 ºC. Su impresionante estructura de madera de color blanco y sus grandes cristaleras se mimetizan perfectamente con el paisaje nevado. No hay riesgo de pasar frío en esta construcción del estudio de arquitectura Bearth y Deplazes: el edificio cuenta con un buen sistema de calefacción aprovechándose de la energía solar. 

El peculiar refugio de lujo para alpinistas en Francia

El peculiar refugio de lujo para alpinistas en Francia
Foto: Groupe H

Inaugurado en 2013, el refugio de Goûter se erige como un oasis para los alpinistas que suben al Mont Blanc. El arquitecto Hervé Dessimoz, del estudio Groupe H, diseñó este edificio apto para resistir las inclemencias meteorológicas a casi 4.000 metros de altura. Para ello, creó una estructura de forma ovoide que cubrió con paneles de acero inoxidables capaces de aguantar los vientos de 300 km/h de la zona. Además, están preparados para que la nieve se deslice por ellos y pueda ser recogida y transformada en agua con la que abastecer el propio refugio.

Además, la construcción es autosuficiente: está dotada de paneles fotovoltaicos que cubren el 20 % de las necesidades de electricidad. El 80 % restante lo obtiene por biomasa. Gracias a ello, caldea el interior, que dispone de una cocina totalmente equipada para los montañeros que llegan al lugar previa reserva a través de la web de la Federación Francesa de Alpinismo.