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El Aqua Dam, la 'horterada' que salvó una casa de las inundaciones en Houston y que ahora todos quieren imitar

Aquadam Inc.
Aquadam Inc.
Autor: Redacción

Comenzó en un día caluroso y seco cerca de Houston (Texas) el año pasado. Randy Wagner se gastó unos 7.000 euros en un proyecto para rodear su casa con un gigantesco tubo de plástico negro días antes de una tormenta. Sus vecinos le llamaron loco y hortera por arruinar el verde de su jardín con un gigantesco círculo de caucho negro de apariencia inservible. Lo que no tuvieron en cuenta es que ese invento se llama Aqua Dam y es una de las mejores y baratas soluciones industriales para contener agua.

Wagner consiguió salvar su casa con este sencillo ingenio de una crecida de casi un metro de agua, mientras que sus vecinos achicaban el lodo de sus salones, y ahora la idea se ha popularizado entre los estadounidenses para luchar contra inundaciones cada vez más comunes en zonas costeras.

El Aqua Dam se compone por una bolsa de caucho, unas bombas que llenan de agua el interior y crean una presa flexible que contiene las inundaciones o sirve para reconducir ríos durante grandes proyectos de ingeniería.

En este año plagado de tormentas y huracanes en Estados Unidos, el Aqua Dam se ha convertido en una popular inversión para aquellos que quieren salvar su casa de las aguas, en especial para los que no tienen seguro de vivienda con cobertura de inundaciones en zonas de alto riesgo.

Mientras el huracán Irma avanza por la Península de Florida, Amanda y Sean Smith se preparan en Charleston (Carolina del Sur) para utilizar por primera vez el Aquadam, cansados de ver su casa inundarse en varias ocasiones desde 2015.

En toda la zona del Golfo de México y la costa este de EEUU abundan los ejemplos de aquellos que han decidido este año instalar un Aqua Dam alrededor de su casa, como el caso de Shannon y Alphonse Breaux en Lafayette (Luisiana), una de las zonas de la costa estadounidense en riesgo de sumirse bajo las aguas en unas décadas a causa del calentamiento global.

El invento que levantó las miradas suspicaces de los vecinos en Texas hace un año es ahora una de las mejores alternativas para habitantes de zonas condenadas a inundarse casi anualmente y podría convertirse en algo común en un mundo acosado por la subida de las aguas y tormentas cada vez más virulentas como han demostrado en huracán Harvey en Houston (Texas) o el huracán Irma, que ha azotado Miami o Tampa (Florida).