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Alemania pagará dinero a las familias que compren su primera casa ante la subida del alquiler

Autor: Antonio Martínez (colaborador de idealista news)

Para favorecer el acceso a la vivienda de familias y, quizá, la natalidad, el Gobierno alemán acaba de aprobar una medida tan novedosa como controvertida. Con algunas restricciones, se podrá solicitar para la compra de una primera residencia una jugosa ayuda de miles de euros sin contraprestaciones que dependerá del número de hijos. La iniciativa, que aplauden algunos sectores afectados por el fuerte repunte del mercado inmobiliario, ha sido criticada por expertos y economistas.

Se llama "Baukindergeld". Algo así como el dinero por niños para construir. Y es una de la primeras medidas estrellas que ha sacado adelante el nuevo gobierno de la canciller Angela Merkel, una coalición no especialmente bien avenida de conservadores y socialdemócratas. Pero en esto se han puesto de acuerdo. El estado va a pagar, con efectos retroactivos desde el 1 de enero de 2018, un total de 1.200 euros al año por hijo (menor de 18 años a la hora de solicitarlo) y durante una década a las familias en ciertos niveles de ingresos. Se podrán beneficiar de esta medida las unidades familiares que declaren hasta 75.000 euros (más 15.000 euros por hijo).

Un ejemplo práctico. Una familia con dos hijos menores de 18 años y que ingrese menos de 105.000 euros al año (75.000 + 15.000 + 15.000) recibirá a lo largo de una década 24.000 euros. 12.000 euros por cada uno de los hijos. El próspero estado federado de Baviera -cuya capital, Múnich, es uno de los mercados inmobiliarios más caros del país- se ha sumado a esta propuesta y ha decidido que aportará 300 euros al año extras por niño. De esta forma, si la familia del ejemplo se compra un inmueble en este Land no obtendría 24.000 euros, sino un total de 30.000 euros.

El "Baukindergeld" se debe destinar a la compra del primer domicilio, en el que se reside. No puede emplearse para segunda residencias o inmuebles destinados al alquiler o la inversión. De hecho, en el caso de que la propiedad pase a alquilarse a lo largo de esa década, se ha de comunicar la modificación y se dejaría automáticamente de percibir la ayuda. Y es irrelevante si es una casa unifamiliar, un piso o un adosado. Tampoco importa si el objeto es de nueva planta, rehabilitado o antiguo. Lo importante es que se adquiera, para uso propio. Y que se tenga al menos un hijo.

Aún no se ha abierto el plazo de solicitud, que se cerrará el 31 de diciembre de 2020. De hecho, el Ministerio de Interior, que cuenta también con la competencia de Vivienda, aún no ha terminado de perfilar los detalles del mecanismo. En principio se cuenta con que se puedan tramitar estas ayudas a través del Banco para la Reconstrucción (KfW), una entidad financiera pública. Esta institución ya cuenta con líneas de crédito en condiciones muy ventajosas para quienes compran inmuebles, siempre que estas propiedades sean renovadas siguiendo, por ejemplo, criterios de eficiencia energética o de adaptación para personas con movilidad reducida. Estos créditos se solicitan a través de los bancos privados con los que cada particular firma la hipoteca, con lo que sería la fórmula más sencilla para implementar el "Baukindergeld".

El anuncio ha hecho ya que muchos alemanes se pongan a hacer cuentas y replantearse la posibilidad de adquirir una vivienda en propiedad. La opción de comprar, durante décadas desdeñada en favor del alquiler, está ganando adeptos de forma progresiva, conforme suben los precios de la vivienda y se disparan los arriendos en un entorno de sólido crecimiento económico y tipos de interés en mínimos.

El cambio de tendencia en los últimos años es tal, que las asociaciones del sector calculan que ya, por primera vez en la historia moderna del país, hay más propietarios que arrendatarios en la primera economía europea. Las estadísticas oficiales hablan de un 53% de propietarios. Atrás está quedando la aversión al endeudamiento y el miedo a perder la inversión de una vida que provocaron los bombardeos masivos de las ciudades alemanas durante la II Guerra Mundial.

Pero muchas voces escépticas se han elevado en los últimos días. Economistas y expertos han criticado esta medida estrella que, teóricamente, busca facilitar el acceso a la vivienda en propiedad. Alegan que como instrumento de política social no está bien diseñado -porque no favorece a las familias con menos ingresos- y apuntan que provocará un repunte de los precios al atizar la demanda (y no la oferta), cuando el país está viviendo ya unos incrementos en el mercado inmobiliario que hace hablar de burbujas especulativas, al menos en las grandes ciudades.

Un reciente estudio del Instituto Alemán para la Investigación Económica (DIW) advirtió de que esta ayuda beneficiará a la clase media alta y no a quienes más precisan un apoyo financiero estatal para acceder a un inmueble. Dividiendo la sociedad alemana en diez deciles por ingresos, poniendo en el primero a los de menos ingresos y en el diez a los más ricos, quienes más dinero público obtendrían serían los deciles sexto, séptimo y noveno, por este orden. Los cuatro grupos con menores ingresos serían los que menos ayudas recibirían con el nuevo plan del gobierno.

Por su parte, el Instituto de la Economía Alemana (IW) señaló que esta inyección de capital se acabaría repercutiendo en el precio de los inmuebles, cuando lo que precisan las ciudades con unos mercados inmobiliarios más tensionados es operar sobre la oferta, favoreciendo la construcción de nuevas viviendas.

"El 'Baukindergeld' es absurdo desde el punto de vista de la política de la vivienda y será inefectivo. Favorece el paso del alquiler a la vivienda en propiedad. La ayuda se incluirá en el precio por parte de promotores y agentes inmobiliarios", criticó en un comunicado el directo de la Federación Alemana de Inquilinos (DMB), Lukas Siebenkotten. Además, previó que los más beneficiados serán las familias con ingresos medios o superiores: "Esto no es justicia social".

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