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Venezuela está al borde del colapso y su patrimonio arquitectónico también

El país latinoamericano fue una referencia de Art Deco, Bauhaus y Brutalism. Ahora la crisis no permite mantener los edificios

Imagen aérea de Caracas / Wikimedia commons
Imagen aérea de Caracas / Wikimedia commons
Autor: Redacción

En la actualidad, Venezuela es un país devastado, pero hubo un tiempo en que fue el país más rico de América Latina. Con el colapso actual también existe un riesgo de erosión de su vasto patrimonio urbano y arquitectónico. Cientos de edificios emblemáticos han sido abandonados o destruidos. La capital, Caracas, alberga la mayoría de estos edificios de estilo Art Deco, Bauhaus o Brutalismo. Gracias a estos inmuebles Caracas ha llegado a ser un eje de la arquitectura moderna, junto con Ciudad de México, Brasilia o Río de Janeiro. 

La arquitectura moderna en Venezuela floreció entre las décadas de 1950 y 1970, gracias a una combinación de factores: el auge del petróleo y la migración desde Europa. Ahora las plazas de parking son refugios, hay obras inacabadas, complejos improvisados como barrios marginales o centros comerciales sin clientes, según Bloomberg.

"La arquitectura moderna en Caracas es impresionante. Es una de las características principales de esta ciudad", dice Hannia Gómez, arquitecta y directora de la sucursal venezolana de Docomomo, una organización internacional sin ánimo de lucro dedicada a la conservación de edificios modernos. "Pero gran parte de este patrimonio está muy deteriorado", señala.

Obras maestras destruidas, pero no todas

Entre los ejemplos más destacados se encuentra la Ciudad Universitaria de Caracas, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. El campus presenta obras de arte de Victor Vasarely y Fernand Léger. Los paneles acústicos en forma de nube en el Aula Magna son considerados una obra maestra del escultor Alexander Calder.

El Aula Magna / Wikimedia commons
El Aula Magna / Wikimedia commons

Pero la universidad se ha convertido en una exposición de fachadas decrépitas, vidrios rotos y paredes cubiertas de grafitis. La basura no se recoge y las plantas no se podan. Según Bloomberg, el campus a menudo es en un campo de batalla entre estudiantes de oposición y grupos armados leales al presidente Nicolás Maduro.

La biblioteca central de la Universidad / Wikimedia commons
La biblioteca central de la Universidad / Wikimedia commons

Pero no todo el patrimonio arquitectónico de Caracas se deshace. Algunos edificios coloniales del siglo XVII controlados por el gobierno en el centro de la ciudad están abiertos a los visitantes. También lo es la Villa Planchart modernista de propiedad privada diseñada por Gio Ponti, el arquitecto italiano que también es responsable de la ampliación del Museo de Arte de Denver. El Tamanaco, un hotel con forma de pirámide, inaugurado en la década de 1950, está bien mantenido y aún da la bienvenida a los huéspedes. 

Modernismo descuidado por los socialistas

Después del apogeo de dos décadas, la inversión en arquitectura moderna disminuyó después de repetidas crisis económicas en la década de 1980. El auge del chavismo en la siguiente década tuvo un efecto mixto: bajo la presidencia de Hugo Chávez (1999-2015), miembros del Gobierno y expertos gubernamentales realizaron el primer y único inventario del patrimonio cultural de Venezuela. Eso significó nuevas reglas de conservación que restringieron las rehabilitaciones, lo que puso en su contra a los propietarios.

Pero las leyes venezolanas son vagas y su aplicación es menos estricta para las propiedades de partidarios del gobierno, según Melin Neva, arquitecto y miembro de la ONG Paisaje Ciudad Ciudadanía, que promueve el patrimonio urbano de Caracas. Las autoridades nunca han apoyado financieramente los esfuerzos de conservación, comenta Neva a Bloomberg.

Si bien los gobernantes socialistas han conservado al menos las fachadas de algunos edificios antiguos, sí que han descuidado el modernismo, que asocian con los valores extranjeros, según Neva.

Tras la muerte de Chávez en 2013, la economía comenzó a hundirse debido a la caída de los precios del petróleo y la acumulación de años de mala gestión y corrupción. El hambre, la hiperinflación y el crimen han llevado a 4,3 millones de personas a huir del país, según los últimos datos de la ONU correspondientes a agosto. Caracas está llena de inmuebles vacías.

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