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El Gobierno alemán avisa a Berlín: limitar el alquiler es inconstitucional y no entra en sus competencias

Pixabay
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Autor: Redacción

El precio del alquiler sigue dando de qué hablar en Alemania. A pesar de que Berlín anunció en octubre su intención de limitar por ley el precio de los alquileres, ahora el Ministerio del Interior del país ha lanzado una advertencia a la capital: la medida que pretende poner en marcha es inconstitucional y, además, está fuera de sus competencias.

En todo caso, asegura el Ministerio, el control de precios tendría que ser autorizado por el Gobierno federal. 

El organismo liderado por el conservador Kai Wegner pone en el foco la iniciativa que aprobó el mes pasado la capital germana para frenar la escalada de los precios del arrendamiento. Su objetivo es limitar a partir de 2020 y durante cinco años el precio de los nuevos alquileres, en función del inmueble.

Esta medida pionera en la locomotora europea y que se llevaba meses fraguando no solo se ha topado con las críticas oposición, sino también con las del sector privado y el Gobierno alemán.

El freno a los alquileres que ha aprobado Berlín afectaría a 1,5 millones de viviendas de alquiler de la capital alemana durante el próximo lustro, con el objetivo de frenar en seco la subida de precios de los últimos años, que han registrado incrementos medios superiores al 10% durante varios ejercicios consecutivos. Y es que el mercado se está viendo impulsado por la mejora económica, una tasa de paro en mínimos y el atractivo del sector inmobiliario frente a otras inversiones como los bonos o los depósitos, lastrados por los bajos tipos de interés.

La medida, que se aprobó a través de una ley específica, afecta a todos los alquileres existentes en bloques de viviendas (por tanto, deja fuera los chalets) e incluso prevé incluir una cláusula para revisar a la baja de forma retroactiva aquellos alquileres considerados excesivos. Su puesta en marcha se produce cinco años después del primer intento alemán por frenar el alza de precios.

Ya en 2015 se pusieron en marcha unas medidas para moderar las subidas, aunque se aplicaron de forma desigual en las principales ciudades alemanas y, en general, no logró el propósito que perseguía.

Berlín pretende dar respuesta así a la evolución alcista del mercado, a las alertas del banco central germano (Bundesbank) de que las viviendas están sobrevaloradas en el país y de las iniciativas populares que exigen intervenir el alquiler. Una de ellas, en concreto, pedía la expropiación de inmuebles a las grandes inmobiliarias, a las que se acusa de impulsar los precios con los cerca de 200.000 pisos en alquiler que tienen en la ciudad.