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La espectacular reconversión de un antiguo edificio industrial en un espacio de trabajo creativo

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Autor: Vicent Selva (colaborador de idealista news)

Portland, capital del estado de Oregón, en el extremo noreste de Estados Unidos, es una ciudad que ha sabido evolucionar para adaptarse a los nuevos tiempos y a los retos que el presente y el futuro nos deparan.

Desde su fundación en 1851 se convirtió en uno de los más importantes puertos de la zona y en un pujante centro industrial. Ello influyó de forma notable en el desarrollo urbano y en la arquitectura de la ciudad.

A pesar de su origen y primera evolución, en las últimas décadas Portland se ha convertido en una referencia en urbanismo sostenible y cuidado del medio ambiente. En 1979 se adoptó un límite para el crecimiento de la ciudad que ha servido para proteger las tierras del entorno, al tiempo que ha permitido fomentar la densidad y la vitalidad dentro de los límites de la ciudad. Los principales esfuerzos de planificación urbana han prestado la misma atención a la habitabilidad y el espacio abierto dentro de la ciudad, por lo que Portland hoy cuenta con alrededor de 250 parques y sitios recreativos y una inmensa zona verde de más de 2.000 hectáreas: Forest Park.

Los límites autoimpuestos a la expansión urbana de la Portland han hecho que la ciudad se mantenga en constante renovación, con importantes proyectos de reforma, rehabilitación y recuperación de los edificios que existen. Algo importante y necesario, para ser útiles en un entorno cambiante. Sin embargo, una de las virtudes de sus proyectos es que se han realizado respetando y adaptando edificios antiguos a los nuevos usos. Esta forma de actuar ha permitido a la ciudad mantener su personalidad.

Un ejemplo es el llamado proyecto Redfox Commons, realizado en un distrito industrial en el noroeste de Portland, con una extensión de 5.574 m2. Entre otras actuaciones, una de las más interesantes fue la conversión de dos almacenes de madera pesada en un complejo de oficinas dirigidas a profesionales creativos. De este trabajo se encargó el estudio local Lever Architecture, que buscó honrar el patrimonio industrial del sitio mientras mejoraba los edificios para uso contemporáneo.

De planta rectangular, las estructuras se construyeron en la década de 1940 para JA Freeman & Sons, un fabricante de empacadoras de heno y equipos relacionados. En el exterior, el equipo agregó ventanas de listones y paredes revestidas de acero oxidado, reemplazando el revestimiento de estaño corrugado del edificio. Los techos inclinados también estaban revestidos de acero resistente a la intemperie. Dentro de los edificios, se dejaron armaduras de madera originales.

Una de las preocupaciones del equipo fue la de mantener y preservar la madera original, a la que le concedieron un alto valor ecológico e histórico. Para ello, primero se limpiaron con arena y, después, se dejaron a la vista, para destacar la belleza natural del material.

Los edificios cuentan con pisos grandes y abiertos, con tramos libres de columnas de hasta 30 metros. Los elementos estructurales quedaron expuestos, aludiendo al pasado industrial del edificio. El acristalamiento elevado permite la entrada de la luz del día a los vastos espacios de abajo.

Las dos estructuras están unidas por un nuevo volumen de entrada, que se construyó parcialmente con materiales recuperados. Esta construcción se basó en elementos recuperados de una demolición previa. El equipo pudo reciclar más de 1.981 metros de tableros de madera. Las piezas de madera se sujetaron a un nuevo miembro estructural hecho de madera laminada con pegamento. Con esta fórmula innovadora se creó una entrada acogedora al campus que expresa la herencia del proyecto y el diseño ecológico.

Como prueba del valor y de la innovación de este proyecto, Redfox Commons ha recibido diversos galardones, como el Premio de Honor del AIA Portland y el Premio Transformador del Portland Business Journal.