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El coste de retrasar los Juegos Olímpicos de Tokio a 2021 por la expansión mundial del coronavirus

Gtres
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Autor: Redacción

Los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 pasarán a la historia por ser los primeros que no se pueden celebrar en la fecha prevista en tiempos de paz. Solo ha habido tres aplazamientos en la historia, coincidiendo con la Primera y la Segunda Guerra Mundial (1916, 1940 y 1944).

El Gobierno de Japón y el Comité Olímpico Internacional (COI) han acordado retrasar un año la celebración de los Juegos Olímpicos por la expansión del coronavirus, que se celebrarán en la capital nipona entre el 23 de julio y el 8 de agosto de 2021.

La decisión tiene por objetivo garantizar la seguridad de los deportistas participantes, los trabajadores, los visitantes, los asistentes y los ciudadanos japoneses. Y supondrá un varapalo económico para el país asiático.

Según la consultora Nomura, el retraso de los JJOO le costará a la economía nipona en torno a un 1,5% del PIB, lastrado por la caída del gasto y de la confianza de los consumidores locales. Además, el país dejará de ingresar cerca de 2.000 millones de euros previstos por gastos de los visitantes. Ya estaban vendidas 4,5 millones de entradas, más de la mitad disponibles, y casi una tercera de ellas se había comprado fuera de las fronteras japonesas, mientras que se esperaba una afluencia de más de medio millón de turistas.

En línea con Nomura, la consultora SMBC Nikko Security cree que el PIB japonés se contraerá un 1,4% este año a causa de la cancelación, mientras que su homóloga MBC Nikko Securities calcula que el evento deportivo habría generado 6,4 millones de euros en demanda de consumo y que su aplazamiento tendrá una repercusión de 65.000 millones de euros en el PIB del país.

En lo que coinciden todas las previsiones es en señalar al turismo y al consumo como los grandes damnificados del retraso del evento, dos sectores que ya venían arrastrando los efectos de una subida de impuestos aplicada el año pasado.

A todo ello se suma la pérdida de inversión. A pesar de que el coronavirus no ha hecho mella en las inversiones en infraestructuras (realizadas en su inmensa mayoría ante la cercanía del evento), sí que se espera la pérdida temporal de los ingresos asociados a los patrocinios.

Los organizadores han valorado en unos 11.300 millones de euros la inversión en los preparativos de la cita deportiva más importante del planeta (importe que se han repartido entre el Ayuntamiento de Tokio, el comité olímpico organizador y el Gobierno de Japón, mientras que el desembolso previsto vía patrocinios alcanzaba los 3.000 millones de euros, sin contar con los acuerdos entre el COI y gigantes empresariales como Toyota, Panasonic o Bridgestone. No obstante, muchos patrocinadores tienen previsto mantener su inversión para 2021.