En ambientes rurales especialmente, los proyectos arquitectónicos buscan que el paisaje deje de ser un mero telón de fondo para convertirse en un agente activo que moldee la forma, los materiales y la experiencia espacial de los edificios. En la ruralidad, esta conversación se traduce en edificios que responden a la topografía, al clima y a los ritmos naturales, buscando una convivencia más equilibrada entre lo construido y lo natural.
La llamada Twisted House busca este diálogo. Se trata de una vivienda familiar en el condado de Kent que reinterpreta la tipología del granero tradicional para adaptarse a un paisaje ondulado y cambiante utilizando la geometría, los materiales y el espacio exterior como herramientas para reforzar esa conexión con el entorno.
Un granero reinterpretado
Twisted House se levanta en una parcela rural de tres hectáreas en el pueblo de Benenden (Inglaterra), donde sustituye a un antiguo bungalow de madera. Fue diseñada por Andy Martin Architecture, y adoptó como punto de partida la forma arquetípica del granero agrícola, muy presente en el paisaje de Kent, pero introduciendo una variación clave: un techo inclinado que se curva suavemente para reflejar la topografía del entorno.
Según el estudio, “la superestructura de acero y madera de la casa se hace eco de la forma de los graneros negros tradicionales de Kent, integrándose en su entorno a lo largo de tres hectáreas de pintoresca campiña”.
Esta referencia directa a la arquitectura vernácula se combina con una lectura más contemporánea del lugar, donde la cubierta deja de ser un plano rígido para convertirse en un gesto dinámico. “El diseño del techo refleja el paisaje ondulado, creando una sensación de movimiento y armonía entre la arquitectura y su entorno natural”.
Las fachadas refuerzan esta dualidad entre tradición y contemporaneidad. Están revestidas con castaño que aporta una textura cálida y una estética rústica y atemporal, mientras que las elevaciones dominantes se resuelven con metal, lo que contrasta con la madera.
La organización del conjunto responde también a una lectura clara del terreno. El eje de entrada central separa el garaje y las instalaciones, que se sitúan al norte, del volumen principal de la vivienda al sur, que se abre deliberadamente hacia el paisaje y la luz.
Espacios abiertos, agua y paisaje como extensión de la casa
El corazón de Twisted House es un gran espacio de estar, cocina y comedor de doble altura que se abre visualmente al entorno. Una amplia ventana en el hastial enmarca las vistas hacia un estanque de nueva creación de 400 m2 diseñado como un elemento paisajístico y parte activa del ecosistema de la vivienda.
Las conexiones entre interior y exterior se multiplican mediante puertas plegables que permiten abrir el comedor a una terraza orientada al sur. Desde el jardín, una pasarela de madera se adentra sobre el estanque, ampliando el uso del espacio exterior y reforzando la experiencia sensorial del lugar.
El estanque cumple además una función ambiental clave. Según palabras del estudio, “esta masa de agua cuidadosamente integrada fomenta la conexión con el paisaje y proporciona un entorno similar a un refugio. No solo mejora la biodiversidad del lugar, sino que también contribuye al sistema de refrigeración pasiva de la casa, utilizando la refrigeración por evaporación en combinación con las brisas predominantes”.
Las cuatro habitaciones se concentran en el extremo este de la vivienda, distribuidas en dos plantas y bañadas por la luz que entra a través de ventanas en esquina que conectan paredes y techo.
En el interior, los acabados son deliberadamente sobrios. Las paredes y techos blancos reflejan la geometría ligeramente retorcida de la cubierta, acentuando la sensación de continuidad espacial. El techo se eleva sobre las zonas privadas y desciende suavemente en la zona de estar, reforzando la jerarquía de los espacios sin necesidad de compartimentaciones rígidas.
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