La sauna flotante que da nueva vida a una barcaza industrial en California

El proyecto, llamado Fjord, se ubica en un puerto deportivo de Sausalito, frente a San Francisco, al otro lado del estrecho del Golden Gate.
Fjord es una antigua barcaza industrial convertida en una sauna flotante abierta al público ubicada en el puerto californiano de Sausalito.
Fjord Alex Farnum

Las barcazas han tenido una estrecha relación con el ser humano desde, prácticamente, toda su historia. Medio de transporte y comercio, embarcación para el suministro pesquero o para la defensa y, en los últimos tiempos, también como recreo y ocio. Así, hemos visto embarcaciones transformadas en restaurantes, viviendas o espacios culturales.

Esta capacidad de adaptación convierte a estos espacios sobre el agua en unas arquitecturas que pueden experimentar nuevas formas de habitar y disfrutar del mar. En la bahía de San Francisco, una antigua barcaza industrial ha encontrado una segunda vida inesperada: convertirse en una sauna flotante abierta al público.

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Sobre la barcaza se ubican dos contenedores marítimos reciclados, colocados en lados opuestos, que albergan sendas saunas de inspiración finlandesa.
Dos saunas Alex Farnum

De barcaza olvidada a refugio sobre el agua

El proyecto, llamado Fjord, ha sido diseñado por el arquitecto californiano Nick Polansky para los emprendedores Alex Yenni y Gabe Turner. Ambos, procedentes del ámbito tecnológico y del marketing, imaginaron una estructura sencilla que promoviera la reutilización de materiales y fomentara la conexión directa con el entorno marino.

La instalación se ubica en un puerto deportivo de Sausalito, frente a San Francisco, al otro lado del estrecho del Golden Gate. “Fjord es una carta de amor a la bahía y sus posibilidades. En ella queríamos que cada detalle honrara el medio ambiente e inspirara nuevas formas de conectar con el agua”, explica el estudio.

Vigas y listones de secuoya configuran áreas semicubiertas para cambiarse, ducharse o descansar antes y después del baño de vapor.
Espacios semicubiertos Alex Farnum

Para materializar la idea, el arquitecto recuperó una barcaza rompeolas en desuso, que fue anclada junto al muelle y adaptada para recibir visitantes mediante una rampa de acceso. Sobre esta base flotante se construyó una plataforma revestida con madera de secuoya, elegida por su resistencia y su vinculación histórica con la arquitectura de la región.

Encima de la barcaza se instalaron dos contenedores marítimos reciclados, colocados en lados opuestos. Estos volúmenes albergan sendas saunas de inspiración finlandesa. Entre ambos se extiende una pasarela exterior que organiza el recorrido y permite acceder a cada espacio indistintamente. Vigas y listones de secuoya configuran áreas semicubiertas para cambiarse, ducharse o descansar antes y después del baño de vapor.

Cada sauna cuenta con una gran fachada acristalada orientada hacia la bahía, reforzando la experiencia sensorial y el contacto visual con el paisaje. El interior se revistió con madera Thermory Aspen, diseñada para soportar altas temperaturas y humedad constante. Los sistemas de calefacción eléctrica calientan piedras volcánicas que, al rociarse con agua, generan vapor. Dos conductos aseguran la ventilación adecuada del aire.

Sobre la base flotante se construyó una plataforma revestida con madera de secuoya, elegida por su resistencia y su vinculación histórica con la arquitectura de la región.
Plataforma de secuoya Alex Farnum

Para completar la experiencia, se incorporaron escaleras en dos laterales de la estructura que permiten descender directamente al agua en una zona delimitada, facilitando el contraste térmico característico de la tradición nórdica.

Valor social del espacio

Además de su diseño formal, la barcaza plantea una reflexión sobre la relación entre ciudadanía y paisaje costero. Según el estudio, “Sausalito tiene un espíritu diferente al de cualquier otro lugar: es creativo, independiente y profundamente vinculado al agua; por esa razón queremos que Fjord se sienta como en casa, que se convierta en un lugar del que los lugareños se sientan orgullosos y que los visitantes quieran visitar”.

El proyecto no estuvo exento de complejidad administrativa. La instalación requirió la consulta y aprobación de más de siete organismos locales y federales. Finalmente, obtuvo el visto bueno de la Comisión de Conservación y Desarrollo de la Bahía (BCDC), que exigió un impacto ambiental mínimo y una contribución clara al interés público.

Cada sauna cuenta con una gran fachada acristalada orientada hacia la bahía.
Interior de la sauna Alex Farnum

Para sus impulsores, el valor social era fundamental. “Nuestra postura era que, para que la gente quisiera proteger la bahía, primero tenía que conectar con ella a nivel físico y emocional. Necesitan que desempeñe un papel activo en sus vidas. Necesitan valorarla”.

La reutilización de la barcaza y los contenedores reduce la huella material del proyecto, mientras que su carácter desmontable minimiza la intervención permanente sobre el entorno. Aunque la idea de una sauna flotante no es inédita a nivel internacional, sus promotores destacan el compromiso con el proceso regulatorio y la sostenibilidad local.

En dos laterales de la estructura se incorporaron escaleras que permiten descender directamente al agua en una zona delimitada.
Acceso al agua Alex Farnum

Si bien conocen que no son los primeros en hacer algo así en el agua, “creo que fuimos los más comprometidos con el proceso de concesión de derechos, con la salud medioambiental de la bahía y con la consecución de un bien social cuantificable para el público”.

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