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La antigua sede de Banco de Andalucía en Sevilla se convertirá en un hotel y locales comerciales

Sede del Banco de Andalucía en Sevilla
Autor: Redacción

Sevilla ha sido el escenario de una nueva operación inmobiliaria. El fondo de inversión Drago Capital, con la ayuda de un inversor privado español, ha adquirido la antigua sede central de Banco de Andalucía (entidad que absorbió Popular en 2009) por unos 25 millones de euros.

El inmueble está situado en la calle Fernández y González, en la zona de Plaza Nueva y la Avenida de la Constitución, una de las más emblemáticas de la capital andaluza y próxima al Ayuntamiento.

El edificio tiene un total de ocho plantas (sótano, entreplanta y seis alturas) que suman unos 8.300 m2 de superficie, de los que 1.100 m2 se encuentran bajo rasante, y hasta ahora estaba en manos de Vyosa. Una vez realizado el traspaso, el fondo de inversión y el family office español quieren reformar el inmueble para reconvertirlo en un hotel y locales comerciales.

“El proyecto previsto incluiría un hotel en las plantas superiores del edificio, así como una amplia zona de locales comerciales de aproximadamente 2.000 m2 de Superficie Bruta Alquilable (SBA) que se ubicará en la planta baja con entreplanta del edificio, y serán comercializados por MacPherson Consultores”, asegura el comunicado oficial del acuerdo.

Según los nuevos propietarios del inmueble, las obras empezarán a corto plazo, una vez que el proyecto consiga las licencias y los permisos necesarios. La previsión que maneja Drago Capital es que el hotel y el espacio comercial estén listos a finales de este año o, como muy tarde, a comienzos de 2017.

Venta fracasada desde 2012

Según publica la edición hispalense de ABC, Popular estuvo a punto de traspasar el edificio en el año 2012 por 25 millones de euros (la misma cantidad por la que ha sido vendido) pero el acuerdo no cuajó porque estaba sujeto a un contrato de alquiler del mismo. Los posteriores intentos tampoco llegaron a buen puerto, por lo que la entidad decidió paralizar la desinversión.

Pero ahora, con el motor inmobiliario de nuevo en marcha y un creciente apetito inversor nacional y extranjero por el ladrillo, el banco ha conseguido deshacerse del inmueble por el precio que había marcado como objetivo.