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WeWork se desinfla: busca una inyección de capital para evitar quedarse sin recursos

A los planes frustrados de saltar a bolsa del grupo se le suma ahora la necesidad de  una inyección de capital antes de fines de noviembre para evitar quedarse sin recursos.

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Autor: Redacción

WeWork recordará siempre 2019 como uno de los años más agridulces de su historia. Si bien este ejercicio ha sido el de la consolidación de su marca y se ha posicionado como el principal operador de coworking en el mundo, la compañía también ha visto como su estrategia de negocio se truncaba. Ahora, a sus planes frustrados de saltar a bolsa se le suma la necesidad de  una inyección de capital antes de fines de noviembre para evitar quedarse sin recursos, según Bloomberg citando a dos personas conocedoras de la situación financiera.

Según estas fuentes, la empresa está negociando una financiación de 5.000 millones de dólares (4.529 millones de euros) con un conjunto de bancos encabezados por JPMorgan Chase & Co. La japonesa SoftBank Group Corp, uno de sus principales accionistas, también participaría en esta ampliación de capital.

Se espera que WeWork llegue a un acuerdo en las próximas dos o tres semanas. Los analistas habían estimado previamente que la compañía se quedaría sin dinero a mediados del año próximo.

La empresa de ‘coworking’ llegó a situarse como la segunda mayor inmobiliaria del mundo, tras Simon Property, según la valoración que hizo Softbank en enero después de la última ampliación de capital. En concreto, esa tasación alcanzó los 47.000 millones de dólares (40.800 millones de euros). Entonces la empresa fue considerada con potencial para saltar al parqué, si bien en las últimas semanas su modelo de negocio ha sido puesto en cuarentena.

Las principales dudas sobre la compañía surgieron a raíz de la presentación del folleto para salir a bolsa, en el que se admitió la posibilidad “de no poder hacer la empresa rentable en un futuro previsible”. Los riesgos del modelo de negocio comportaron un descenso de la valoración de la compañía, hasta los 20.000 millones de dólares (18.140 millones de euros).

El descenso de la valoración de la empresa, junto con las críticas a la gestión e imagen pública del cofundador Adam Neumann, provocaron un retraso en la salida a bolsa de la compañía. WeWork, por su parte, anunció cambios en la estructura para recuperar la confianza de los inversores, una estrategia que culminó con la salida de Neumann de la dirección de la empresa a la espera de nombrar un director independiente antes de finalizar el año. Todo esto llevó a The We Company, matriz del gigante WeWork, a cancelar de forma indefinida sus planes de debutar en Wall Street.