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Arquitectos y agentes inmobiliarios resumen cómo va a cambiar el trabajo en la oficina por el covid-19

Cobran importancia los espacios abiertos, no compartir material de oficina y los puestos rotatorios, así como tener espacio para trabajar en casa

Unsplash
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Autor: @Lucía Martín (colaborador de idealista news)

En estos tiempos de incertidumbre cuesta imaginar cómo será el mañana tras el covid-19, al menos, mientras no haya una vacuna que inmunice a la población. El distanciamiento social, físico, replantea muchos aspectos: todo parece indicar que la vida que conocíamos antes del coronavirus no volverá a ser igual, al menos, durante un periodo de tiempo. Por supuesto, el entorno laboral físico se verá afectado.

De esto hemos querido hablar, sobre cómo será el diseño y la arquitectura de las oficinas tras la pandemia. Dos profesionales en la materia nos dan su punto de vista al respecto.

“La tendencia de los últimos años ha sido, siempre y cuando los espacios lo permiten, la de proyectar espacios de trabajo diáfanos y versátiles, en muchos casos aplicando el sistema de los puestos no asignados, de manera que se produce una gran rotación al ser ocupados indistintamente por cualquier trabajador y una importante interrelación entre trabajadores. Esto hace que el usuario no disponga de nada propio salvo un ordenador portátil y, en algunos casos, un pequeño lugar para almacenamiento de un mínimo de material, por ejemplo una taquilla”, comenta el arquitecto Ignacio de Rojas.

Y continúa: “Este tipo de oficina suele contar con un número de espacios “cerrados” en los cuales mantener reuniones de trabajo o conversaciones privadas, pero en general la actividad se desarrolla sin demasiada intimidad ya que la intención de este sistema es crear las condiciones necesarias para aumentar el contacto entre personal de distintos departamentos”.

Eso era hasta ahora, pero, ¿y a partir de ahora? “La situación generada por el coronavirus ha puesto de manifiesto dos cuestiones de gran interés. La primera de ellas es el peligro que supone compartir elementos de uso habitual -como los teléfonos fijos en centralitas de recepción…, monitores (que habrá que encender o apagar), teclados, impresoras (que hay que manipular), etc. Por ejemplo, ¿estaremos dispuestos a continuar fichando en el acceso a la oficina colocando nuestra huella digital en un dispositivo único para todos los compañeros? La segunda es la necesidad de replantearnos el espacio mínimo necesario en el lugar de trabajo para garantizar unas condiciones de habitabilidad que, probablemente a partir de ahora serán más estrictas, de hecho, no hay que descartar que las administraciones competentes comiencen a revisar y aumentar las exigencias vigentes”, añade.

Oficinas con menor número de personas

“Puede parecer que los nuevos requerimientos chocarán frontalmente con la tendencia actual y nos obligarán a replantearnos su viabilidad, pero nuestra apuesta es por la continuidad: el moderno esquema de oficina ágil y adaptable ha llegado para permanecer. El espacio disponible, mayor o menor pero siempre limitado, deberá ser ocupado por un menor número de individuos simultáneamente, de forma que tendremos que acostumbrarnos a desplazarnos a la oficina solo en ocasiones y el resto del tiempo trabajar de forma remota. La alternativa es volver al entorno de trabajo clásico, formado por cubículos “estancos” que nos produzcan la falsa sensación de seguridad que necesitamos, pero eso ya no es posible. Este proceso, que ya había comenzado por otros motivos (conciliación familiar/laboral, minimización de desplazamientos para combatir la contaminación ambiental…), ahora va a ser potenciado porque, además, las nuevas tecnologías lo permiten”.

Y finaliza: “Se producirá un cambio de mentalidad, deberemos mostrar nuestro compromiso con la empresa y acostumbrarnos a desarrollar nuestra actividad cediendo parte de nuestro ámbito privado al laboral. El empresario tendrá que ser capaz de evaluar el nivel de efectividad de sus empleados sin contacto cercano. El espacio de la oficina tiene que ser rotatorio, utilizado por turnos”.

Por su parte, Enric Jiménez, Ceo de Property Buyers by SomRIE, aporta lo que le están demandando ya los inversores en cuanto a la búsqueda de oficinas: “En las grandes ciudades lo que va a haber es una unión entre coliving y coworking, la gente va a vivir y a trabajar en el mismo espacio”, comenta. Algo que ya sucedía en algunas ciudades asiáticas y antes del covid-19: se trataría de evitar los desplazamientos.

“La tendencia va a ser de edificios con lugares para trabajar y para dormir y también, y muy importante y ahora lo estamos viendo, con espacios de esparcimientos como terrazas. Hemos visto que uno de los problemas en la crisis actual es el desplazamiento. Los inversores nos demandan ya un espacio donde mezclar negocio con vivienda, evidentemente, esto requerirá un cambio en la legislación”, añade. Respecto al diseño de los espacios de trabajo: “Los espacios comunes deberán ser más amplios, porque lo que vivimos ahora nos puede pasar varias veces en los próximos años. Y junto a esos espacios más grandes, habrá pequeños espacios compartimentados. Pero insisto, lo que no faltarán en los diseños, y lo veremos en los próximos años, son balcones y terrazas para esparcimiento”, finaliza.