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No puedo pagar mi hipoteca, una causa de depresión al alza

el drama de las personas que no pueden pagar la hipoteca
Autor: Redacción

Desde que estalló la crisis inmobiliaria la preocupación de los propietarios por la depreciación de sus viviendas y el riesgo de perderlas ha ido en aumento, sobre todo, en aquellos propietarios que necesitan vender y en los que están al borde del desahucio. Muchos de los afectados por un posible desalojo sufren depresión

Según ada colau, portavoz de la plataforma de afectados por la hipoteca de Cataluña, entre los afectados han tenido casos de intentos de suicidios. A esta organización no les sorprende, todo lo contrario, cree que no es extraño que a la gente se le pase por la cabeza el suicidio al encontrarse sin apenas salidas y en una situación de empobrecimiento repentino y con una deuda hipotecaria de por vida

En Castilla y León se ha puesto en marcha un proyecto para dar apoyo a las familias que se encuentran al borde del desahucio. Así, han abierto las primeras 27 oficinas en las que habrá dos profesionales, uno para la atención jurídica y otro para la social, con el fin de detectar posibles problemas a tiempo

Según un estudio del servicio andaluz de salud (sas) que ha publicado el diario “el país”, la crisis ha disparado en un 10% las consultas relacionadas con los problemas de salud mental, algo que está detrás del 6,7% de las bajas laborales que tramita. Y de estas bajas, el 56,6% son por problemas de depresión o ansiedad. Aún no hay estudios en España que determinen de una manera orientativa cuántos de estos casos acaban en suicidio

La realidad es que desde que estalló la crisis inmobiliaria, se han iniciado cerca de 400.000 procesos de ejecución hipotecaria. Según datos publicados por la asociación hipotecaria española (ahe), entre enero y junio la justicia ha autorizado el desalojo de 37.092 inmuebles y se han iniciado 48.213 procesos de ejecución, un 15% más que en el mismo periodo del año anterior

Cada vez hay más familias que se encuentran al filo del desahucio y que ven cómo la vida que había pensando construir se ha venido abajo. Aseguran que "te sientes perdedor y con una lacra de por vida, que es duro y muy obsesivo". Aunque se quedan sin casa tendrán que seguir pagando la deuda hipotecaria que deben al banco