Información sobre vivienda y economía

Casas flotantes autosuficientes de lujo, una alternativa para huir de las torres de pisos

La casa de lujo flotante en Portugal
Autor: Tânia Ferreira

Cada vez más gente huye de esos enormes bloques de cemento en los que se han convertido las torres de apartamentos de las grandes ciudades y los lugares de veraneo. Buscan libertad, no sentirse como abejas en una colmena. Aunque no todo el mundo puede vivir en un velero surcando los mares, la compañía portuguesa Go Friday ha ideado una alternativa a las torres de apartamentos: casas flotantes autosuficientes de lujo que sirven tanto como primera residencia como de casa de vacaciones.

Estas ‘viviendas barco’ cuentan con una longitud de entre 10 y 18 metros, según se diseñen para ser un estudio o una casa con hasta seis habitaciones y tres baños. Además, cuentan con una decoración moderna de lujo y cuentan con un altísimo grado de autosuficiencia: generan de manera autónoma entre el 50% y el 80% de la energía que consumen anualmente gracias a los paneles solares instalados en el tejado.

Tienen un ciclo de vida de unos 50 años –similar a un barco– y, por si fuera poco, navegan… Estas casas flotantes son capaces de viajar a una velocidad de crucero de 5,5 km/h, aunque no es su función principal. Los fabricantes únicamente recomiendan moverlas para dar un tranquilo paseo marítimo por un lago o para cambiarlas de ubicación en la ciudad. No están preparadas para enfrentarse a las olas en mar abierto.

“No buscamos la velocidad, para nosotros el viaje es parte del placer”, asegura Fernando Seabra Santos, CEO de Go Friday, a idealista news. Para el empresario, “no se trata de llegando lo más rápidamente posible de un lugar a otro, sino de disfrutar del trayecto y parar en distintos lugares”.

Su precio, que varía en función del tamaño y el nivel de lujo y desarrollo tecnológico que se quiera incluir, oscila entre 93.000 y 230.000 euros. El modelo más sencillo se correspondería con una casa de una única estancia diseñada para estar amarrada en un puerto deportivo, mientras que el más completo incluiría el máximo de habitaciones y sería capaz de mantenerse de forma autónoma durante varios meses sin volver a tierra.

No solo son embarcaciones de recreo 

Además, de un lugar maravilloso para pasar unas vacaciones, Go Friday está recibiendo encargos de estas casas flotantes para hacer las veces de primera residencia. No es de extrañar, este tipo de embarcaciones tiene una larga tradición residencial en ciudades como Ámsterdam (Holanda) o San Francisco y Seattle (Estados Unidos).  

De allí han llegado algunos de los “entre 20 y 30 contratos que ya tenemos firmados”, confirma Seabra Santos. El ejecutivo de esta compañía nacida de las aulas de la Universidad de Coímbra (Portugal) asegura que aún tienen “400 peticiones más pendientes de contestar” debido al enorme revuelo internacional que han levantado sus viviendas flotantes. 

“Hemos recibido mucho interés de Europa, especialmente de países como Holanda, Alemania, Reino Unido, Francia e Italia”, afirma el directivo portugués, que justifica el éxito de sus diseños en que “hay un importante número de personas con espíritu joven, que no significa que sean jóvenes, que demandan cada vez más este tipo de experiencia”. 

La casa sostenible que se encuentra en Portugal

Además del residencial, el turismo es otro sector que se está dejando seducir por los encantos de las casas barco. “En nuestra cartera de clientes tenemos centros turísticos de todo el mundo”, asegura el CEO de la compañía. De hecho, una compañía de capital suizo está considerando la compra de 15 viviendas del modelo más evolucionado “para instalarlos en un resort de Bahamas o Costa Rica”.

Aunque Seabra Santos reconoce que sus expectativas cuando montaron la compañía eran modestas, el éxito internacional de sus diseños hace que afronten 2016 cargados de optimismo: “Nuestro objetivo era tratar de vender 10 casas al año, pero esta ola de entusiasmo nos lleva a pensar que el número probablemente será mucho mayor”.