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Cómo cambiar el centro de las ciudades sin grúas ni grandes obras

La reforma y renovación de los centros históricos de las ciudades es uno de los grandes retos del sector inmobiliario en los próximos años. Algunas empresas como Homy Barcelona-Madrid están trabajando para cambiar la fisonomía de las viviendas, actualizando y dando un nuevo uso a espacios antiguos o abandonados. “Transformamos pequeñas viviendas en nuevos espacios frescos para gente especial”.

La rehabilitación de las ciudades no puede pasar exclusivamente por el mandado de los gobiernos locales y el interés general por mantener el casco histórico y las zonas céntricas de las urbes. Existe un nicho de mercado para el sector residencial que sigue siendo residual frente al volumen de obra nueva, aunque poco a poco se van conociendo más promotoras e inmobiliarias que se deciden por invertir en inmuebles antiguos para actuar sobre ellos, renovarlos y sacarlos de nuevo al mercado totalmente actualizados.

Los fundadores de Homy Barcelona-Madrid, Alex Díaz y Marcos Mora, han dado un paso más allá y apuestas por dar un toque especial, moderno y diferente a estos activos inmobiliarios.

“La idea fundamental de Homy es comprar un inmueble antiguo, crear una idea, diseñarla, construirla y volver a poner la vivienda en el mercado para que cualquier persona con un interés especial por cuidar dónde y cómo vivir pueda adquirirla”, concreta el arquitecto Alex Díaz.

Mientras el urbanismo en España se iba desarrollando como una mancha de aceite sobre las ciudades en los peores años del boom, el centro de muchas ciudades ha estado prácticamente abandonado en los últimos 40 años. Una degeneración que ha ‘expulsado’ a mucha gente a las afueras de las ciudades.

Para Díaz “no es necesario construir con grúas, ni con grandes despliegues macroeconómicos para reformar una vivienda. Nuestra intención es regenerar estas zonas, intentando meter pequeños injertos de gente nueva, aprovechando las estructuras ya existentes”.

Homy Barcelona-Madrid va un paso más allá y trata la reforma de las viviendas con estilo. “Cogemos activos que llamamos cansados, espacios grises y agotados y los transformamos en nuevas casas. Conseguimos darles una nueva vida y nuevo impulso. Lo que nosotros llamamos: pasar de orugas a convertirse en mariposas”, concreta el arquitecto.

Uno de los mejores ejemplos de este cambio es un bloque de viviendas situado en el barrio de El Raval de Barcelona. Pequeños espacios de 14m2 que se han transformado ahora en viviendas. “Desde un punto de vista constructivo-arquitectónico, lo pequeño es lo más complicado. Este es un reto no solo para nosotros, sino el reto futuro de las ciudades es que las personas puedan vivir bien en pequeños espacios”, concreta Díaz.

Para el arquitecto, la sociedad ha evolucionado y cambiado mucho. “Cada vez hay más ‘singles’, familias monoparentales que buscan viviendas que se adapten a sus necesidades. La idea de los años 70 de una vivienda de 3/4 dormitorios, amplios salones, ya no se adapta a todas las necesidades”, afirma.

Pero más allá de estos cambios, Alex y Marcos han dado un paso más allá con la creación de la inmobiliaria The Living Stones Real Estate aspiran a ofrecer casas completamente decorados y listos para vivir en el momento de la entrega de las llaves.

“Intentamos crear una historia para cada una de las viviendas en las que trabajamos. A partir de ahí, creamos nuevas casas con su propio ADN, con su propia personalidad, que le da modernidad y espacialidad. Al final hemos conseguido que viviendas antiguas, abandonadas y en desuso tengan una nueva vida”, destaca.

Y quienes se interesan por este tipo de viviendas. Alex Díaz nos responde claramente: “Nuestros principales clientes son inversores extranjeros, principalmente centroeuropeos y norteamericanos, aunque también nos ha llegado algún inversor asiático interesado. Pensábamos que querían comprar los inmuebles para luego sacarlos al mercado del arrendamiento, algo que hace el 10% de nuestros clientes, pero la gran mayoría se los ha quedado para su propio uso tras el resultado de la reforma”.

También destaca a un nuevo tipo de comprador, que definen como el comprador ilusionado, “aquel que no encuentra nada en el mercado que le guste y que se interesa por nuestros productos singulares”.