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Holanda: más de 100.000 casas damnificadas por la lucrativa exploración de gas de Groningen

Autor: Redacción

Holanda es el mayor productor de gas natural de Europa. Y Groningen, una zona agrícola y verde, es la joya de la corona y una de las reservas más rentables del mundo. Produce cerca de un millón por hora para La Haya y muchos edificios públicos se nutren de esta explotación. Pero hay un lado muy oscuro en este negocio: las exploraciones están causando terremotos que han dañado ya a 100.000 viviendas. 

La profesora Annemarie Heite y su marido Albert son algunas de las víctimas de este fenómeno. Hace siete años compraron una finca de campo típica del siglo XIX donde pasar el resto de sus vidas y criar a sus dos hijas. Sin embargo, hoy en día esa finca sólo es un amasijo de hierros, pues fue demolida por los temblores. Ambos se quejan de que el Gobierno ha abandonado por completo esta región y a su gente. 

Desde hoy más de 12,9 millones de holandeses están llamados a las urnas en unas elecciones parlamentarias en la que se van a elegir los 150 escaños de la cámara de diputados y en las que se presentan 28 partidos.

Hace dos semanas el primer ministro holandés, Mark Rutte, se enfrentó a un debate político sobre los habitantes de esta zona. Perdió los estribos y no supo explicar la ausencia de reparación del daño a las víctimas por este desastre ecológico provocado por el ser humano, en concreto, provocado por la petrolera NAM (propiedad de Shell y Exxon Mobil y donde el gobierno holandés cuenta con el 40% de participación). 

NAM extrae cuatro veces más de gas natural de lo que debería

Actualmente 13 millones de hogares en Europa Occidental dependen de los recursos del subsuelo del norte. Una explotación que estaba controlada dentro de unos límites legales durante cuatro décadas pero que desde la crisis financiera de 2008 estos niveles se dispararon. En 2013 la NAM estuvo extrayendo cuatro veces más de los 12.000 millones de m3 anuales recomendados.

Y a medida que pasa el tiempo hay más grietas en las viviendas y más granjas demolidas por los seísmos. El valor de las indemnizaciones asciende a unos 20.000 millones de euros, un auténtico agujero para el gobierno holandés y para el sector energético europeo. 

Desde 1992 la zona ha sufrido más de 1.000 pequeños terremotos con intensidades de entre los 0,1 y los 3,6 grados de magnitud. Estos pequeños terremotos están erosionando el terreno y las casas y ya hay 100.000 viviendas que han presentado reclamaciones por daños.