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Los impuestos que se pagan en el alquiler de un piso compartido y las desgravaciones fiscales

Autor: Redacción

El interés por compartir piso se ha disparado. De hecho, el alquiler de habitaciones ha subido un 78,1% en los seis primeros meses del año con respecto al mismo periodo de 2016, según un informe de idealista. De cara al fisco, es importante destacar los impuestos que tiene que pagar tanto el inquilino como el casero y de qué desgravaciones fiscales pueden disfrutar.

 

El inquilino

IRPF:

Antes de 2015 el arrendatario disfrutaba de la deducción estatal por alquiler de vivienda, pero ahora dicha ventaja fiscal ha desaparecido para los contribuyentes que tengan un contrato de alquiler posterior al 1 de enero de 2015. Ya sólo le queda la deducción autonómica, que es compatible con la estatal para aquellos que sigan disfrutándola.

Las únicas deducciones existentes son, por tanto, las autonómicas, normalmente vinculadas al alquiler de vivienda por jóvenes, como pasa en Andalucía, Baleares Castilla La Mancha, Castilla y León, Cataluña, Galicia, Madrid y Cantabria.

José María Salcedo, socio del despacho Ático Jurídico, recuerda que en Cantabria la deducción pueden aplicarla también los mayores y los discapacitados. Algo parecido pasa en Cataluña, pudiendo aplicar también la deducción los arrendatarios discapacitados, los desempleados, y los viudos de más de 65 años. En Baleares la deducción pueden aplicarla también los arrendatarios con discapacidad.

La Comunidad Valenciana regula la deducción por arrendamiento de vivienda (sin límite de edad), y la extiende a los supuestos en los que el alquiler de la referida vivienda viene motivado por la realización de una actividad laboral a más de 100 kilómetros de la anterior residencia del arrendatario. Además, otras Comunidades como Aragón, Canarias, Cantabria, Extremadura y Asturias también prevén esta deducción.

Es imprescindible que todos los que van a ocupar el inmueble figuren como arrendatarios en el contrato, si quieren aplicarse alguna de las deducciones en el IRPF indicadas.

Para aquellos inquilinos de pisos compartidos que firmaron el contrato de alquiler antes de 2015, podrán desgravarse en el tramo estatal y autonómico.

Si en el contrato el inquilino asume gastos de comunidad e IBI, estas cantidades engrosarían el importe del alquiler y se integrarían por tanto en la base sobre la que se aplica la deducción.

ITP:

Pero, además, aquellas personas que compartan piso deberán pagar el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales (ITP), un tributo muy común en la compra de una vivienda usada, pero desconocido en los alquileres. Actualmente las Administraciones Públicas, como Cataluña, Andalucía y Madrid, están girando liquidaciones a los inquilinos para cobrar esta tasa que se debe abonar en la firma del contrato por el hecho de alquilar una habitación.

Y ¿cómo se abona?

Se puede pagar a través de un papel timbrado que se compraba en los estancos o si el contrato se hace a través de un papel común, hay un plazo de 30 días hábiles para autoliquidar ante Hacienda de la Comunidad Autónoma que corresponda el impuesto a través del modelo 600 que allí se adquiere.

Aunque son pocas las comunidades autónomas que comprueban y persiguen a los que no han liquidado este impuesto, el riesgo de comprobación existe y de ser así, la Hacienda autonómica exigirá a los inquilinos el impuesto no pagado con intereses de demora y una sanción tributaria.

¿De cuánto dinero se trata?

En la ley que regula el ITP se contempla una escala de precios que se aplica a nivel nacional, aunque al ser un tributo cedido a las comunidades autónomas, cada una de ellas es libre de fijar el tipo que quiera. Sin embargo, desde la consejería de hacienda de la comunidad de Madrid aseguran que en general las autonomías recurren a la escala de precios fijada por ley en el artículo 12 del real decreto legislativo 1/1993.

A continuación, mostramos la escala de gravamen. En la columna de la izquierda se encuentran los baremos de precios de alquiler del contrato total y a la derecha la tarifa que hay que aplicar.

Por ejemplo, ¿cuánto hay que pagar de ITP en un alquiler de 850 euros al mes?

Para saberlo

1) hay que tomar como importe de base el alquiler de todo un año (850 x 12 = 10.200 euros).

2) ese resultado hay que multiplicarlo por los años que dure el arrendamiento. Pongamos que cinco años (10.200 x5 años = 51.000 euros).

3) según la tabla, al ser un importe superior a 7.692,96 euros, hay que aplicar un coeficiente de 0,024040 euros por cada 6,01 euros o fracción. Por tanto, ((51.000 euros x 0,024)/6,01 = 204 euros).

El importe a pagar por este alquiler sería de 204 euros. Además, si el contrato de 5 años del ejemplo se fuera prorrogando automáticamente por un año, en cada prórroga habría que pagar 40,80 euros adicionales.

 

El propietario

En el caso del propietario particular que tenga alquilada su vivienda por una temporada larga, el beneficio fiscal consiste en una desgravación del 60% de los rendimientos ligados al arrendamiento (esto es, la cantidad que resulta de restar a los ingresos los gastos deducibles, como impuestos, suministros, mantenimiento…), independientemente de la edad de sus inquilinos. Hasta el año pasado, el arrendador podía deducirse hasta el 100% de los gastos en el caso de que los arrendatarios tuvieran menos de 30 años.

Entre los gastos deducibles se encuentran los suministros de luz, agua, gas o teléfono, los gastos de conservación y reparación de la vivienda (excluyendo las ampliaciones o mejoras) o los intereses producidos por los préstamos de la compra de dicha casa.

Los arrendadores deben recordar que la Agencia Tributaria ha concedido un papel especial a los alquileres en las últimas campañas de la renta, con el fin de destapar arrendamientos en negro y regularizar su situación. Hay sanciones para aquellos dueños que no declaren las rentas obtenidas por un alquiler y sean ‘pillados’ por Hacienda.

De hecho, la Agencia Tributaria puede impedir que aquellos caseros que no han declarado en el IRPF los ingresos obtenidos, se apliquen la reducción del 60% aplicable sobre los rendimientos obtenidos. O, dicho de otro modo, va a impedir que puedan tributar sólo por el 40% de los rendimientos obtenidos. Y esto lo hará cuando los propietarios no declaren los ingresos por propia voluntad.