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Consejos para frenar los timos de falsos revisores de gas en las viviendas

Autor: Redacción

Cada vez es más habitual conocer el caso de alguien que ha sido timado por un supuesto revisor de gas. El timo suele estar dirigido a personas de avanzada edad que viven barrios periféricos y que todavía tienen en sus viviendas instalaciones antiguas (bombonas de butano o propano). Los timadores suelen hacerse pasar por técnicos de una compañía de gas o dicen que vienen de la Comunidad Autónoma correspondiente. Además, intentan cobrar la inspección en el momento.  

“Normalmente se hacen pasar por técnicos de la compañía de gas, incluso van vestidos con el mono de trabajo, o dicen venir de parte del Ayuntamiento o de la Comunidad Autónoma correspondiente”, avisa José María de la Fuente, presidente de Agremia.

Así mismo, estos timadores simulan realizar una inspección de gas alegando que la instalación tiene un defecto grave, aun cuando se limitan a cambiar la goma del gas. “En este sentido”, prosigue De la Fuente, “los falsos revisores tratan de cobrar la inspección en el momento, bien en efectivo o con tarjeta, siendo los precios desorbitados”.

Agremia recalca que, en ocasiones, los timadores presionan a los usuarios que desconfían, amenazando que de no llevarse a cabo la inspección y el consiguiente arreglo se pondrá en grave riesgo su seguridad y la de sus vecinos, que tendrán que cortar el gas o que serán objeto de fuertes sanciones económicas por parte de la Administración.

Ante cualquier sospecha de desconocidos que aparezcan en nuestro domicilio sin que sus servicios hayan sido solicitados por el cliente, desde esta asociación se recomienda llamar a la Policía.

La triquiñuela que emplean los timadores

Los falsos revisores ponen como excusa que tienen que realizar la inspección porque así lo exige una normativa nueva, por lo que es importante conocer los periodos de operaciones obligatorias en gas y caldera”.

Dependiendo del tipo de instalación de gas de la vivienda, se pueden dar dos situaciones. Si nuestra instalación es de gas natural o de propano canalizado, deberemos pasar una “inspección” y la compañía distribuidora nos avisará previamente por correo postal de la obligación de pasarla. En la carta remitida informará de las fechas aproximadas, de la opción que tiene el cliente de que la realice personal bajo la responsabilidad de la distribuidora o de contratarla con una empresa instaladora, y del coste en el caso de decidir encomendársela a la distribuidora.

Por el contrario, si la instalación de gas está alimentada por bombonas o depósitos de butano o propano, nos encontramos ante una `revisión’ y siempre será el cliente quien tenga que controlar cuándo debe pasarla y contratar para ello los servicios de una empresa instaladora habilitada.

Tanto la “inspección” como la “revisión” obligatorias, deben realizarse cada cinco años.  Y las dos tienen un coste, pero mientras que en el caso de que la inspección, su importe será cobrado siempre a través de la factura del gas (nunca se debe abonar en el acto a quien la realice), en el caso de la revisión, será cobrada directamente al cliente por la empresa instaladora que le haya contratado.

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