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España, uno de los países europeos donde el alquiler 'se come' más ingresos familiares

Autor: @Jairo Mejía

Alrededor de cuatro de cada diez españoles que viven en alquiler se dejan más del 40% de los ingresos familiares, uno de los índices más altos de toda la Unión Europea (UE), según datos del Eurostat. Pagar por encima del 40% de los ingresos en la vivienda es considerado por la UE como un cargo excesivo para la economía de un hogar.

En 2007, el 35% de los arrendatarios españoles pagaron por encima del 40% de sus ingresos, en 2016 (el último dato anual disponible) ese porcentaje se situó en el 43%, ligeramente por debajo del máximo del 47,5% de 2014, cuando el desempleo superaba el 24%.

A nivel de la Eurozona, solo Grecia (aún inmersa en un rescate y duros planes de ajuste) está en peor situación y con un 85% de su población pagando por encima de lo aconsejado en alquiler. Lituania también supera a España.

La presión de la falta de oferta de pisos en alquiler y la fuerte demanda es un problema que preocupa a políticos de toda Europa, especialmente en las grandes ciudades, donde estas estadísticas del peso del alquiler en la economía familiar, a buen seguro, se disparan.

Control de los precios

Líderes políticos de todo signo, desde el centrista francés Emmanuel Macron, hasta el opositor laborista británico Jeremy Corbyn, han pedido controles en los precios del alquiler de sus respectivos países, para moderar un mercado que no es capaz de adaptarse a tiempo a nuevas dinámicas de movilidad laboral, inversión extranjera, salarios y promoción inmobiliaria.

Macron dejó de lado sus principios liberalistas para exigir a los arrendadores que rebajaran cinco euros mensuales el alquiler a los estudiantes, después de reducir en esa misma cuantía una ayuda educativa que en opinión de su partido contribuye al precios del alquiler inflados, ya que era “una responsabilidad colectiva”.

La semana pasada en la conferencia del Partido Laborista, Corbyn propuso permitir a las ciudades controlar el  incremento de los precios de los alquileres, algo que los agentes inmobiliarios creen que sería una hecatombe para su negocio, al alterar en base a consideraciones exógenas las leyes del libremercado.

'Spain is different'

España es uno de los países de la Eurozona con más alto porcentaje de la población como propietaria de un inmueble (tanto hipotecados como con la propiedad ya pagada), pero cada vez son más los que optan por el alquiler dentro del total, al tiempo que con la mejora de la economía la demanda se ha fortalecido en las principales ciudades e imanes laborales, como Barcelona o Madrid.

Asimismo y pese a la creación de un plan para fomentar el parque público de vivienda en alquiler, España sigue siendo uno de los países europeos que menos vivienda de protección oficial dedica al alquiler, frente a otros como Holanda o Alemania.

La ciudad de Berlín ha sido pionera en vincular el precio del alquiler de vivienda social a sus ingresos personales, algo con un impacto importantísimo en una ciudad donde más de un cuarto de millón de sus 3,6 millones de habitantes residen en vivienda protegida y donde en los últimos años los precios del alquiler han subido un 70% entre 2004 y 2016, según la consultora JLL.

En Holanda, uno de los países con un mayor abanico de opciones de vivienda protegida y donde más del 23% de la población reside en este tipo de moradas, los planes para evitar las crecientes tensiones en el mercado del alquiler pasan por seguir aumentando la vivienda protegida en régimen de alquiler. 

La organización holandesa Aedes, que agrupa a empresas del sector inmobiliario para el desarrollo de vivienda asequible en coordinación con administraciones públicas, anunció este año que había conseguido el compromiso para obtener nuevo suelo y desarrollar en los próximos cuatro años 34.000 nuevas viviendas, dar techo a 10.000 personas sin hogar y evitar que familias de bajos recursos se vean expulsadas del mercado de alquiler.

Más vivienda, más rápido

Otro problema a la hora de responder a los altos precios del alquiler es satisfacer el aumento de la demanda, especialmente entre la población "millenial" (entre 15 y 34 años), con la progresiva salida de la crisis.  En Londres, están considerando la posibilidad de recurrir a pisos prefabricados para responder a la necesidad de levantar 50.000 viviendas anuales, algo que con la tecnología de construcción actual es imposible.