La construcción residencial toma impulso como no se veía en años. Mientras que 2017, Barcelona inició la construcción de 1.373 obras residenciales, en lo que llevamos de 2018, Barcelona ha iniciado la construcción 730 viviendas y otras 322 finalizadas. Si sigue este ritmo, podría superar con creces las 1.913 de 2010, el año con mayor actividad desde el estallido de la crisis.
La construcción cayó en picado a partir de 2008. Hasta ese año, el ritmo de construcción en la ciudad de Barcelona rondaba las 5.000 obras residenciales por año. El año 2006 fue el último con más de 5.000 por año (5.803 viviendas iniciadas), en 2007 cayó a 4.704 y en 2008 a 2.729 viviendas iniciadas. Desde entonces, el sector siguió acumulando descensos, con años donde incluso no alcanzó las 500 obras por año: en 2012 se iniciaron 493, según datos de la Secretaría de Vivienda de la Generalitat.
Entre 2015 y 2017, la actividad constructora en la capital catalana experimentó un periodo estable: en 2015 se iniciaron 1.408, la mejor cifra desde 2010 (1.913), en 2016 se iniciaron 1.233 y el año pasado 1.373. Eso significaba una media más que el doble que el trienio anterior: en los años 2012 y 2014, se construyó de media 650 viviendas al año.
En el primer trimestre de 2018 las cifras hacen pensar que la actividad ha renacido, con 730 viviendas iniciadas, lo que supone una variación interanual de 47,0%. Si se compara con 2010, está construyendo tres veces más, la mejor cifra después de la crisis (252 viviendas más iniciadas que hace 8 años).
Si se analiza por distritos, un 60% de la obra residencial iniciada se concentra en Sant Martí (273) y Sant Andreu (168). Sants-Montjuïc, por su parte, Sarrià-Sant Gervasi (3) y Nou Barris (6) son los distritos que menos actividad constructora registra.
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