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Cómo actúa Sareb con las viviendas cedidas a la Administración para alquileres sociales

Ya ha destinado cerca de 2.300 pisos a estos convenios

Gaspar González-Palenzuela, director de RSC de Sareb
Gaspar González-Palenzuela, director de RSC de Sareb

La vivienda y las medidas sociales para resolver los problemas de acceso a la misma han adquirido una gran importancia con el nuevo Ejecutivo Central. Pero la realidad es que la mayoría de las competencias en esta materia están cedidas a las comunidades autónomas y a los ayuntamientos. En este escenario, Sareb y sus distintos programas de cesión de vivienda juegan un papel muy importante. Gaspar González-Palenzuela, director de RSC de Sareb, explica a idealista/news cómo funcionan esos convenios que han supuesto que la Administración Pública pueda destinar cerca de 2.300 pisos a sus distintos proyectos de alquiler social. 

Desde la sociedad defienden su compromiso cívico con la vivienda social, aunque aclaran que "son parte de la solución, no la solución". Con esta responsabilidad, Sareb ha desarrollado una serie de proyectos para resolver el problema que existe con el acceso a la vivienda. "Tenemos hasta 11 convenios firmados con distintas comunidades autónomas y otros 11 acuerdos con otros ayuntamientos del panorama nacional", afirma González-Palenzuela. Gracias al primero de los acuerdos firmados con los gobiernos regionales, Sareb ha cedido el usufructo (la propiedad sigue siendo de Sareb) de 1.655 viviendas. Los convenios firmados con los consistorios han supuesto 640 pisos. En total, 2.295 unidades que han sido cedidas para que la Administración Pública las destine a sus distintos programas sociales. 

En este punto, el director de RSC de Sareb aclara y matiza que la sociedad no es quien firma los contratos con las familias benefactoras, sino que son las CCAA y los ayuntamientos los que rubrican estos contratos -en el caso de haberlo, porque también existen adjudicaciones directas-. "Nosotros no intervenimos porque no somos parte del vínculo jurídico", afirma González-Palenzuela. Es decir, la propiedad de la vivienda continúa siendo de Sareb, aunque los contratos los firmen las instituciones públicas.

Con respecto al tipo de vivienda destinada a este tipo de acuerdos, Sareb explica que se trata de "viviendas atomizadas, en altura y con un determinado valor que concuerda con el objetivo del programa (social) de la Administración Pública". Además, cabe destacar que no suelen destinar -salvo alguna excepción- más de tres pisos de un mismo edificio a estos convenios, porque "no pretenden crear guetos". Por su parte, las comunidades autónomas y los ayuntamientos sólo tienen una exigencia: reunir los requisitos de habitabilidad. Dicho esto, Sareb afirma que "siempre intentan" que las viviendas cedidas tengan los menores costes de rehabilitación posible. En este sentido, la entidad explica que los gastos quedan fijados en los convenios -son igual para todos los agentes implicados, con la excepción del IBI que es distinto si se trata de una comunidad autónoma o un ayuntamiento-. "En todos los acuerdos se establece que los gastos de adecuación serán repartidos al 50% con la Administración Pública", espeta González-Palenzuela. 

En lo que sí se encuentra alguna diferencia es la duración de los convenios. En este sentido, existen algunos que ya se encuentran en una fase de prórroga, otros que serán prorrogados en este 2020 y muchos otros a los que todavía les restan tres años de acuerdo. El tiempo es precisamente otra de las críticas que ha recibido Sareb, porque algunos de sus detractores afirman que no podrán cumplir el objetivo de disolver la entidad en noviembre de 2027 como así se fijó en el mandato de la Ley. "Nosotros trabajamos para cumplir este objetivo de máximos, que no quiere decir que Sareb tenga que estar hasta 2027 liquidando activos", afirma el director de RSC de la firma. 

El objetivo del que habla González-Palenzuela ha sufrido ciertos cambios a lo largo de los años, "pero por la propia naturaleza de Sareb". En esta línea, la entidad niega que hayan reorientado su estrategia o su plan de negocio con otro fin que no responda al de su creación en el año 2012. "Lo que ha ocurrido es que cuando se fundó Sareb el peso de activos inmobiliarios era del 20%, mientras que el de los préstamos financieros representaba el 80%. Transcurridos los años, muchos de esos préstamos se han convertido judicialmente en activos inmobiliarios y ahora ese porcentaje es más importante", sentencia el directivo en relación con las afirmaciones que les colocan el título de "megainmobiliaria". De hecho, ahora los préstamos son 'sólo' el 62%, según datos de la firma.