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Unos okupas en Lugo llaman a la policía porque los propietarios “les molestaban”

I&C Abogados
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Autor: Redacción

Si algo está dejando 2020 para la memoria histórica es que nuestro día a día puede ser más surrealista de lo que nunca imaginamos. Y para muestra, un botón: cinco okupas de una vivienda del barrio de A Milagrosa, en Lugo, llamaron a la Policía para que echara a los familiares de los propietarios de la vivienda porque tenían "miedo" y “les molestaban”.

El cuerpo tuvo que obligar a la nieta y otros parientes, que habían hecho guardia hasta la madrugada para impedir que robaran nada, a marcharse de la vivienda, según recoge La Voz de Galicia. El domicilio estaba vacío desde el inicio del estado de alarma, ya que el matrimonio (de 84 años y 91 años) se había desplazado a pasar el confinamiento con uno de sus hijos.

La nieta explica que habían tomado todas las precauciones posibles para evitar que esto sucediera: habían avisado a los vecinos del barrio para que les avisaran si se daban cuenta de algo extraño y acudían cada poco tiempo a la casa para comprobar que todo estaba bien. La última vez que fueron a la vivienda fue tres días antes de que la okuparan.

Aun así, el pasado 25 de junio un vecino avisó a la familia de que había visto movimiento en la casa, así como entrar y salir gente de ella.  La nieta llamó a la Policía y se dirigió a la vivienda, donde permaneció junto a otros familiares hasta la madrugada. "Los okupas llamaron a la Policía para decirles que tenían miedo y la Policía nos llamó para decirnos que nos teníamos que ir de allí. Que me parta un rayo si entiendo algo", cuenta estupefacta. 

Los agentes desalojaron y detuvieron un día después a los okupas, dos mujeres y tres hombres de entre 18 y 31 años, y les acusaron de un delito de robo con fuerza. Habían dejado la casa destrozada. En tan solo tres días ya habían cambiado la cerradura, descolgado los cuadros, roto los muebles y marcos de fotos que los ancianos tenían allí, y habían envuelto muchas de sus pertenencias en mantas, como si fueran a llevárselo.

Entre lo que se llevaron los okupas se encuentra dinero en efectivo que tenía guardado en la casa el matrimonio, figuras de Lladró, un abrigo de piel, las joyas de su bisabuela, que habían traído desde Cuba, y los instrumentos de su abuelo, dos guitarras y un laúd de los que solo dejaron las fundas.