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Cinco preguntas que tienes que hacerte sobre las viviendas Passivhaus

DMDVA Arquitectos
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Autor: Redacción

La pandemia y el confinamiento en los hogares han puesto de manifiesto las grandes deficiencias que presenta el parque de viviendas español, sobre todo en el gasto energético, la mala calidad del aire interior o los problemas de aislamiento. La construcción sostenible más eficiente tiene su actual cenit en el estándar Passivhaus, que con su ventilación mecánica y estanqueidad consigue espacios limpios y reduce la demanda de energía para conseguir a la larga ser hasta más barata que la construcción tradicional.

Las casas pasivas están de moda. Sus estrictos criterios de ventilación, estanqueidad, aislamiento y reducción del consumo de energía la están aupando a ser el ejemplo a seguir para la construcción de nuevas viviendas, con el estándar más exigente en cuanto a salud en los actuales tiempos de pandemia.

Tras varios años en proceso de adaptación a la Directiva Europea 2010/31/UE, España ya cuenta con una legislación que aborda, por fin, la construcción de Edificios de Energía Casi Nulo (EECN).

“La normativa vigente es más laxa que los requisitos que pide el certificado Passivhaus, pero todo apunta a que su presencia ganará un gran protagonismo en los próximos años por sus numerosas ventajas”, afirman desde Sto Ibérica, compañía alemana con sede en España especializada en la elaboración de materiales y soluciones constructivas para edificaciones sostenibles.

Las ventajas de las que hablamos son la ventilación mecánica como instrumento para mantener los espacios interiores limpios y sin contaminantes, una enorme reducción de la demanda energética, aspecto muy importante ahora que pasamos mucho más tiempo en casa a raíz del teletrabajo, y una temperatura constante y confortable durante todo el año.

“Aunque apostar por este modelo es entre un 5% y un 15% más caro respecto a una vivienda convencional, supone un ahorro anual en la demanda energética de hasta el 90%”, concretan los expertos de Sto Ibérica.

Alcanzar el estándar requiere llevar a la práctica sus exigentes requisitos y lograr el beneplácito del Passivhaus Institut de Alemania, encargado de acreditar si un edificio cumple con los niveles técnicos necesarios para ser considerado como tal.

Pero, ¿qué hay que hacer para conseguir ese certificado? ¿es preciso contratar a profesionales especializados? ¿qué requisitos se han de cumplir? ¿es mucho más caro que otro tipo de edificaciones? Estás son las preguntas básicas que debes hacer para conocer el estándar Passivhaus.

¿Qué es exactamente una casa pasiva?

Una casa pasiva o Passivhaus es un estándar de construcción creado en 1988 por el físico alemán Wolfgang Feist y el sueco Bo Adamson, profesor de la Universidad de Lund.

Este modelo responde a un determinado tipo de diseño constructivo que busca reducir al máximo la energía necesaria para su climatización, logrando mantener un ambiente y una temperatura constantes y confortables durante todo el año mediante la optimización de los recursos existentes.

Los cinco principios que lo acompañan son: excelente aislamiento térmico, carpinterías de altas prestaciones (triple acristalamiento, baja transmitancia y correcta instalación), ausencia de puentes térmicos, hermeticidad del aire y ventilación mecánica con recuperación de calor. Cualquier nueva construcción, con independencia de su tamaño y uso, puede edificarse según los estándares Passivhaus.

¿Cómo obtener el certificado energético de casa pasiva?

En 1996 nace el Passivhaus Institut en Darmstadt (Alemania), entidad gestora de los certificados para casas pasivas. Para que este organismo conceda este reconocimiento, es necesario cumplir con estos cuatro requisitos:

  • Demanda de energía primaria (calefacción, agua caliente y electricidad): ≤ 120 kW/m² por año.
  • Demanda de energía en calefacción y refrigeración: ≤ 15 kWh/m² al año.
  • Estanqueidad al aire: n50 ≤ 0,6 / h.
  • Transmitancia térmica de la envolvente: U = 0,8 W/m²K en muros con ventanas, y U = 0,15 W/m²K en muros opacos.

Para su obtención, un técnico homologado en Passivhaus deberá verificar durante la fase de proyecto y de obra que se cumplen los requisitos establecidos. Este especialista será el encargado de remitir la documentación pertinente al Passivhaus Institut o a una entidad certificadora avalada por esta institución (Passivhaus Certifier).

¿Cuánto cuesta una casa pasiva?

La construcción de una casa pasiva tiene un sobrecoste estimado de un 5% respecto a una vivienda convencional. Las diferencias pueden llegar, incluso, hasta el 15% en aquellas Passivhaus del segmento inmobiliario ‘prime’. Y es que el incremento del precio viene determinado, en la mayoría de los casos, por los acabados elegidos, diseño, ubicación de la futura vivienda o nivel de conocimiento técnico del arquitecto y constructora elegida.

¿Cuánto ahorro a largo plazo supone apostar por este estándar? 

A pesar de este sobrecoste, conviene tener en cuenta el gran retorno de la inversión de construir una casa pasiva. En este caso, destacan tres factores:

Revalorización del inmueble. Un edificio certificado con el estándar Passivhaus tiene una revalorización estimada de un 20%.

Amortización a medio plazo por el ahorro energético. Por ejemplo: una vivienda de 120 m² gasta en calefacción unos 1.500 euros/anuales de media, y una casa pasiva de las mismas características puede llegar a gastar 150 euros: hasta un 90% menos.

Gastos de funcionamiento. Cuando los costes energéticos se reducen hasta cerca del cero, el propietario del inmueble se protege de las fluctuaciones de precios del mercado de la energía.

¿Existe certificado Passivhaus para la rehabilitación?

Sí, su equivalente es la certificación EnerPHit, también expedida por el Passivhaus Institut. El objetivo de este tipo de rehabilitaciones es lograr la mayor reducción de demanda energética posible. Con un carácter más flexible que el certificado Passivhaus al tener en cuenta las dificultades que entraña el proceso de rehabilitación de un edificio existente, mantiene muchos de sus principios y aplica soluciones específicas que se adaptan a las particularidades de las construcciones a rehabilitar.