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De cucarachas a ratas y mosquitos: cómo actuar con esa fauna con la que no quieres compartir tu casa
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Tu vivienda es un espacio abierto a la biodiversidad, aunque puede que tú no seas muy consciente. Con la llegada de la primavera y la subida de las temperaturas muchas especies de artrópodos y roedores se activan y salen busca de comida que pueden encontrar en las conducciones de saneamiento, bajo electrodomésticos de la cocina o alfombras.    

Hasta un centenar de especies pueden pasearse por nuestra vivienda, según el estudio The Habitats Human Provide publicado por Scientific Reports. Pero el número no debe llamarnos a la alarma: la inmensa mayoría son inofensivas, si bien especies de creciente presencia como las chinches de cama son muy molestas.

“Cuando hablamos de viviendas, lo hacemos de espacios urbanizados que el hombre ha robado a la naturaleza”, explica Milagros Fernández de Lezeta, directora general de Anecpla (Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental): “Y es ahí donde  ciertas especies prefieren vivir con nosotros a hacerlo en el exterior, la razón es que les estamos dando un cobijo que les protege de sus depredadores y además alimento, nuestros residuos”.

Cucarachas y ratas, las más comunes

Es el caso de las cucarachas y ratas, que son las más habituales en las ciudades porque viven en el alcantarillado y entran de nuestros edificios a través de las canalizaciones. “Su presencia en una vivienda tiene que ver mucho con las condiciones higiénicas porque se alimentan de los restos orgánicos que nosotros producimos”, explica la especialista.

Si al levantarse por la mañana se observa alguna cucaracha, lo primero que se debe hacer es evaluar el problema, por ejemplo, puede ser una presencia casual que ha llegado a la vivienda a través de alguna compra o paquete recibido. Lo que se debe hacer es buscar el insecticida, y solo cuando se comprueba que la cosa va a más llamar a un especialista.

Decisión que se debe tomar de manera perentoria si el invitado indeseado es una rata. “Son además muy agresivas, y cuando se sienten acosadas o descubiertas pueden atacar  transmitiendo muchas enfermedades”.

La buena noticia es que no es nada común, pero una arqueta mal diseñada o la red de saneamiento no convierten en imposible su presencia. Como medida preventiva para ambas especies, evitar dejar restos de comida y tapar oquedades de obra o grietas. Otra vía de entrada son los contendedores de basura, por lo que conviene respetar al máximo los horarios de recogida, del mismo modo, vigilar y limpiar los trasteros. Y si pese a ello aparecen, es el momento de llamar a un especialista, que debe estar registrado en la comunidad autónoma.  

Chinches de cama, una nueva a amenaza

Fernández de Lezeta presta especial atención a las chinches de cama, una especie de insecto hematófago, se alimenta de la sangre, que en los últimos años ha aumentado mucho su presencia, causando problemas en zonas como el madrileño barrio de Lavapiés.

“Estas especies están relacionadas con los viajes y los tránsitos de mercancías. Es un hecho que durante los últimos años ha aumentado la presencia de chinches de cama en alojamientos turísticos, pero también en edificios particulares”, explica la experta.

“En términos generales, su picadura no se relaciona con transmisión de enfermedad aunque depende de la persona, y en algunas más sensibles puede producir algún síntoma, pero no enfermedades como ocurre con los mosquitos”. Sin embargo, se advierte de la dificultad que presenta combatir una vivienda infestada.

La sospecha llega tanto por picaduras en el cuerpo como por manchas de sangre en sábanas, más aún con pequeños bichitos marrones o huevos en los pliegues del colchón. Y ante la evidencia, el primer consejo es no utilizar un insecticida doméstico: su efecto repelente provoca justo el efecto contrario, ya que dispersa al chinche por la vivienda. El segundo consejo es llamar a una empresa especialista.  

Carcoma y termitas, terror de la madera

“Se calcula que las termitas subterráneas causan al año daños por valor de 60.000 millones de dólares en el mundo”. Con el dato, Fernández de Lezeta quiere llamar la atención a quien vive rodeado de madera: este tipo de termita que anida fuera del edificio, actúa sin dejarse ver por canalizaciones por las que circulan las obreras en busca de madera. Y su acción puede acabar con cualquier edificio.  

La carcoma llega a la madera de la vivienda volando, para perforarla depositando sus huevos, que en su fase de larva se alimenta de la madera. Cuando termina el ciclo se vuelve a ir, pero deja debilitada la madera.

Protegerse frente a los mosquitos

Los mosquitos son otra fuente de preocupación común. Sobre todo ocurre en viviendas ubicadas cerca de aguas salinas. “Lo más adecuado es poner mosquiteras que eviten su entrada en la vivienda”.

La presencia de mosquitos siempre es más preocupante porque pueden ser portadores de enfermedades. Aunque no es habitual, en los últimos años en España se han vivido diferentes episodios, como el del pasado verano por el virus de la fiebre del Nilo por picadura del mosquito común.

Pero también ha habido casos de zika o dengue, enfermedades víricas que llegan por la picadura de mosquitos infectados del género Aedes (o tigre). Su presencia es poco preocupante pero un consejo para combatirla es cuidar de que en el jardín de la vivienda no haya superficies de agua: un bebedero de mascota o un juguete abandonado pueden acumular una superficie de agua suficiente para que la hembra deposite sus huevos mientras estamos de vacaciones.   

Hormigas, abejas y avispas, mejor lejos que cerca

Concluimos este recorrido con tres insectos muy especiales, pero que nos gusta mantener a distancia. El más habitual es la hormiga, en especial si se vive en una urbanización ajardinada, un chalé o cerca de una zona verde, si bien pueden aparecer en cualquier tipo de vivienda. Aunque menos molestas que otras, no es fácil de erradicar esta plaga, por lo que conviene contar con ayuda experta.  

En el caso de enfrentarse a abejas, la solución está en manos de un apicultor. Él sabe cómo sacar a la reina y retirar el panal, para en segundo lugar dar un tratamiento que elimine las feromonas, impidiendo que vuelvan a anidar. En contra de lo que se suele suponer, las abejas no están protegidas en los entornos urbanos por prevalecer el cuidado de la salud pública frente a su acción polinizadora, al contrario que en un entorno de campestre. 

A las avispas les atrae las zonas de agua y madera, por lo que pueden aparecer en entornos de piscinas. Una vez más, la solución pasa por llamar a un especialista.

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1 Comentarios:

Juan Manuel
13 Abril 2021, 10:51

No sirve de mucho este artículo, solo da como solución llamar a un especialista....

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