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A juicio los inquilinos que presuntamente acosaron a Esther Argerich con el apoyo del Sindicato de Inquilinos

Empieza el juicio de la propietaria increpada por Podemos y el Sindicato de Inquilinos

Juan y Livia/ Fuente: Sindicato de Inquilinos
Juan y Livia/ Fuente: Sindicato de Inquilinos
Autor: Redacción

Empieza el juicio de la propietaria increpada por Podemos y el Sindicato de Inquilinos. Esther Argerich, la propietaria a la que Irene Montero señaló públicamente por no querer mantener el precio del alquiler a dos inquilinos, ha sentado en el banquillo de los acusados a Juan y Livia, la pareja que vivió en su piso durante diez años. La propietaria pide un año de cárcel para ellos dos por un delito de coacciones.

Esther Argerich empezó a copar titulares tras esta entrevista concedida a idealista/news en exclusiva y en la que relató todo el proceso que vivió hasta que Irene Montero de Podemos la “linchara públicamente”. “Empecé a recibir amenazas por parte de sindicatos, escraches en la puerta de mi trabajo y la violación de mi privacidad en televisión por parte de políticos populistas”, explicó la demandante.

El juicio, según El País, ha sido incómodo para ambas partes. Argerich se ha visto de nuevo a escasos metros de sus antiguos inquilinos y ha pedido un año de cárcel para Juan y Livia por coacciones, lo mismo que la fiscalía. La propietaria considera que la pareja y miembros del Sindicato de Inquilinos, lidedaro por Jaime Palomera, “la presionaron más allá de cualquier límite tolerable” para que renovara el contrato de alquiler por 1.000 euros al mes. “No era una negociación, me estaban obligando a firmar un contrato que no quería firmar”, ha dicho la mujer.

Por su parte, los inquilinos han expresado que fueron ellos los que se sintieron “presionado por el vértigo de tener que abandonar la que había sido su casa durante tantos años”. Juan y Livia se presentaron en las oficinas de la inmobiliaria que administra el piso, en la Travessera de Gràcia de Barcelona y las ocuparon, cargados con pancartas que tildaban a la propietaria de “especuladora” y exigiendo a hablar con ella.

La defensa de los acusados ha insistido en que “nadie salió herido, que fue una acción pacífica amparada por el derecho a la protesta”. Y añade que, “en cualquier caso, no hay pruebas de la participación de los acusados”. La fiscalía, en cambio, cree que fue un acto intimidatorio que pretendía obligar a una propietaria a “hacer algo que no quería hacer”: los ocupantes, según los trabajadores, se subieron a las mesas, las golpearon y obligaron al administrador de fincas a renunciar al contrato con Argerich.

“Nos dijeron que, si no lo hacíamos, no pararían de venir a la oficina. El mensaje que enviáramos a la propietaria tenía que ser el que ellos decían. Íbamos escribiendo y, si no les parecía bien, lo cambiábamos”.

Después de esto, Argerich se vio expuesta a una multitud de enfrentamientos con el Sindicato de Inquilinos, que llenaron de panfletos todo el barrio y fueron a increparla en distintas ocasiones a la puerta de su casa y de su trabajo. (Lee aquí el testimonio completo).

Jaime Palomera ya había declarado como investigado por el papel de la plataforma en las movilizaciones contra Argerich. Este jueves lo ha hecho como testigo, pero ha negado que el Sindicat impulsara la acción en las oficinas de la inmobiliaria.