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La historia con fotos del piso más polémico contado por su propietaria Esther Argerich

Salón del piso
Salón del piso
Autor: Redacción

Tras un año de acoso y coacciones por parte del Sindicato de Inquilinos, Esther Argerich ha podido recuperar su piso del barrio de Gràcia, en manos de okupas, gracias a la intervención de los Mossos. La propietaria, cuyos datos personales fueron hechos públicos sin su autorización por algunos líderes de Unidas Podemos, entre ellos Irene Montero, cuenta su versión de los hechos del piso más polémico de los últimos meses: ni tenía 17 pisos como afirmó Pablo Iglesias en televisión, ni es una gran tenedora de viviendas. Tampoco quería subir el alquiler un 30%, como publicaron algunos periodistas que no contrastaron la información.

Una historia para no dormir en la que Esther fue el objetivo de una campaña de acoso y derribo del Sindicato de Inquilinos, lobby inmobiliario de extrema izquierda estrechamente vinculado a Ada Colau y Podemos.

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Artículo escrito por Esther Argerich, propietaria particular acosada por el Sindicato de Inquilinos

Yo tengo un piso que heredé de mis padres y que alquilé hace 12 años mediante una agencia inmobiliaria a un matrimonio con tres hijos por 1.100 euros. El piso tiene 140 m2, cinco habitaciones, tres baños y está en el ensanche derecho de Barcelona, cerca de la Sagrada Familia.

El contrato inicial era de 5 años pero se les fue prorrogando. Con la crisis y al decirme que habían perdido un trabajo, se les bajó el precio y en el año 2018, en que venció el último contrato que se firmó con ellos, estaban pagando 1.000 euros al mes, menos de lo que pagaban 12 años antes.

En el 2018 yo no quería renovarles más el contrato, sino recuperarlo para mí y mi familia por ser una casa más grande que la que tenemos actualmente y reformarlo. Se les envió un burofax con cuatro meses de antelación. Pero resultó que mi marido tuvo un ictus por las fechas en que se tenía que enviar el burofax y estuvo tres meses en el hospital bastante grave. Ante esta situación la Administradora me comentó que se les podía ofrecer hacer un contrato de cómo máximo tres años y no renovable con un precio actualizado que teniendo en consideración que ya llevaban mucho tiempo se propuso de 1.300 euros. (El precio de mercado de un piso de esas características en la zona es muy superior).

Los inquilinos llamaron varias veces a la Administradora comunicando que no se querían ir, pero que tampoco aceptaban el precio. Entonces tanto la Administradora como yo recibimos una carta del Sindicat de Llogaters y la Oficina d'Habitatge popular de Gràcia exigiendo que negociáramos (a la baja) con los inquilinos. Y aquí empezó la pesadilla.

Ante esta situación ya se les dejó muy claro desde el principio que no quería negociar con ellos a ningún precio. Que lo que quería es que se fueran del piso.

Empezaron las coacciones del Sindicat de Llogaters y l'Oficina d'Habitatge Popular de Gràcia: concentraciones violentas delante de la agencia inmobiliaria con pancartas con mi nombre y apellido, repartieron folletos por las calles con datos personales míos, fueron a mi domicilio a repartir folletos a los vecinos, engancharon carteles con mi nombre y otros datos personales por todo el barrio, hicieron llamadas telefónicas en mi lugar de trabajo, explicando la historia a mis compañeros de trabajo, se pusieron en contacto con el sindicato de la CGT y montaron una convocatoria en un local de mi propio  trabajo  en el que estuvieron hablando básicamente de mi caso, se fueron a dar su versión diciendo que les quería subir un 30% el alquiler a multitud de diarios y programas televisivos, se pusieron en contacto con el partidos de Podemos y difundieron tres dirigentes del partido mensajes dando mi nombre en twitter y diciendo que negociara con los inquilinos (Irene Montero, Rafael Mayoral, Ione Belarra). También Pablo Iglesias dijo en un programa de televisión que yo era una gran propietaria que tenía más de 17 pisos.

Todo falso porque ni soy una gran propietaria, ni empresaria, ni mi nombre era público. Han estado difundiendo datos personales por internet y redes sociales. Y para justificar lo indefendible iban diciendo mentiras. Me han hecho un linchamiento público y todo para quedarse con mi piso a precio de ganga. Y por si fuera poco, en sus ansias de perjudicar y hacer mal, confundieron mi nombre con el de otra persona que se dedica al alquiler rural y se llamaba como yo y le hicieron la vida imposible.

Cuando las coacciones fueron a más, presenté denuncia en los Juzgados y tuve que buscarme un abogado para el juicio penal por coacciones y amenazas a la que me tenían sometida.

He tenido que cogerme varias bajas laborales ocasionadas por la angustia y nervios que estaba pasando y me he tenido que medicar.

Paralelamente a las coacciones, cuando venció el contrato de arrendamiento se interpuso un juicio de desahucio, que han alargado todo lo que han podido. Estuvieron pagando las rentas al Juzgado porque si no, no podían presentar recurso de apelación. Pero cuando recibieron la notificación de que se denegó el recurso ya dejaron de pagar. O sea que pagaron hasta Julio según me ha comunicado mi abogado.

Los inquilinos iban diciendo en todos los medios de comunicación que yo era una especuladora porque les queria subir un 30% el alquiler. Esto es mentira: En primer lugar, porque si aplicamos el IPC  de 12 años en relación a la renta del primer contrato tendrían que pagar como mínimo 1.300 euros. En segundo lugar, porque 1.300 euros por un piso de estas características está por debajo de lo que se está pagando por pisos similares en esta zona. De hecho, según han comentado se les ha concedido un piso social a los inquilinos en la zona de Les Corts que tiene 3 habitaciones, 60 metros cuadrados y un precio de 850 euros al mes. En tercer lugar, porque yo ya no les quería alquilar el piso a ningún precio, ni a 1.000 euros, ni a 1.300 euros ni a 2.000 euros, a ningún precio.

Para colmo de lo que estaba pasando me enteré por gente que los conocía que desde el principio que estaban en el piso habían estado realquilando habitaciones y haciendo negocio con mi piso y sin mi permiso. También me he enterado del nivel de vida que llevaban, que en ningún caso es asimilable a personas en situación de vulnerabilidad, haciendo viajes por todo el mundo.

Una vez ya tuvimos sentencia firme y nos dieron fecha para el primer lanzamiento, convocaron una concentración tumultuaria delante del edificio el día del desahucio y éste tuvo que anularse.

El siguiente lanzamiento fue el día 10 de diciembre y en vista de lo que había pasado en el primero se informó expresamente de los hecho ocurridos para que fueran los Mossos d'Esquadra con suficientes efectivos para ejecutarlo. Ya pensaba que no podía pasar nada más. Pero sí ocurrió: la Comisión Judicial inexplicablemente anuló el lanzamiento. Cuando le preguntamos el porqué lo anulaba nos dijo que porque había mucha gente. No había visto a los Mossos d'Esquadra (había cuatro furgonetas de Mossos d'Esquadra) y los inquilinos les habían dicho que se habían mirado un piso y que se querían ir voluntariamente a mediados de enero.

Después de las quejas ante esta situación inexplicable, convocaron un nuevo lanzamiento para el día 20 de diciembre. Este se tenía que ejecutar. Los simpatizantes del Sindicat de Llogaters y l'Oficina d'Habitatge popular de Gràcia fueron el día anterior al lanzamiento ante el edificio y montaron una fiesta en la calle hasta altas horas de la mañana no dejando dormir a los vecinos. A continuación entraron en la escalera y en mi piso y se quedaron a dormir con mantas y sacos de domir, ensuciándolo todo. Por la mañana inhabilitaron todas las entradas y salidas del edificio (puerta de entrada, ascensores, terrados). Los vecinos quedaron secuestrados en el edificio sin poder salir. Hubo quejas porque no pudieron ir a trabajar, o al médico, o a comprar) en toda la mañana que duró el desahucio. Cuando llegaron los Mossos d'Esquadra se encontraron con manifestantes en la calle gritando y una multitud de gente dentro del portal y la escalera para que no se pudiera acceder al piso. La inquilina (Livia) se quedó con los manifestantes de la calle mientras que el marido (Juan) se quedó en el piso.

La Comisión Judicial le preguntó varias veces a la inquilina (Livia) si quería que se hicieran las cosas de forma pacífica y entregaban las llaves voluntariamente. Pero no quiso de ninguna manera.

Ante esto los Mossos d'Esquadra tenían que proceder a la ejecución del lanzamiento desalojando a los manifestantes.

La situación era difícil pero tengo que decir que gracias a los Mossos d'Esquadra se pudo ejecutar el lanzamiento. Antes de intervenir avisaron varias veces a los manifestantes que iban a intervenir y buscaron la manera más idonea para poder sacar a los manifestantes del edificio sin que hubiera heridos. Tengo que agradecer la actuación de los Mossos d'Esquadra y su gran profesionalidad.

Los inquilinos aún alegaban que tenían un piso social y que se lo daban a mediados de enero y que entonces se irían de forma voluntaria. Y la Alcaldesa de Barcelona envió mensajes diciendo que pararan el desahucio, que se esperara a que les dieran el piso. Pero, los inquilinos lo único que querían era alargar el desahucio con la esperanza de que cuando esté Podemos en el poder paren los desahucios en el caso de que haya un menor. O sea, cuando hagan la investidura de Pedro Sánchez. Y así se quedan en el piso indefinidamente.

Los Mossos d'Esquadra fueron desalojando poco a poco a la gente que había en el portal y en la escalera. Finalmente, llegaron al piso. El inquilino no quiso abrir la puerta voluntariamente, además pusieron un tubería de hierro enorme, posiblemente robado de una bastida de obras de una fachada, con la cual hacía palanca y era imposible abrir la puerta de forma normal. Por tanto, no quedó otro remedio que romper la puerta para poder entrar.

La entrada y la escalera la dejaron destrozada. Cuando finalmente llegué al piso estaba fatal. En fin no quiero ni pensar en todo los daños que me han ocasionado.

Lo que han hecho conmigo ha sido un linchamiento a una propietaria particular. Aunque según el Sr. Jaime Palomera para él esto es una negociación pacífica. Estaría bien saber con cuantos más propietarios este Sr. ha hecho una "negociación pacífica".

A pesar de que he conseguido el piso, mi nombre está por internet y han difundido todo tipo de mentiras, e interpretaciones que se alejan mucho de la realidad. En un país democrático no tendrían que permitirse este tipo de actuaciones.