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Paralizado por segunda vez el desahucio del piso de Esther Argerich

Nuevo revés a la propietaria increpada en Twitter por Irene Montero y otros miembros de Podemos

Sindicat de Llogaters a las puertas de la casa de Esther Argerich
Sindicat de Llogaters a las puertas de la casa de Esther Argerich

Nuevo revés a la propietaria increpada en Twitter por Irene Montero, entre otros líderes de Unidas Podemos. El martes 10 de diciembre era el día señalado por el juzgado para ejecutar la sentencia de lanzamiento de vivienda que pesa sobre el piso que Esther Argerich tiene en Travessera de Gràcia, en el barrio de Gràcia de Barcelona, pero de nuevo el Sindicat de Llogaters ha paralizado el desahucio y según fuentes consultadas por idealista/news desconocen cuál será la fecha para un nuevo desalojo.

Historia de una okupación

El desalojo de la vivienda debía haber sido el punto final de un proceso de recuperación del inmueble por parte de la propietaria que lleva intentando ejecutar desde hace más de 1 año. Tras más de 10 años con una renta de 1.000 euros al mes sin haberse producido nunca una subida, los inquilinos de la vivienda de 140 m2 situada en una de las mejores zonas de Barcelona, recibieron una actualización de la renta de 1.300€/mes que al no ser aceptada por los inquilinos provocó la finalización legal del contrato. Desde hace un año los inquilinos okupan ilegalmente el inmueble y ya hubo un primer intento de desahucio que fue igualmente paralizado.

El segundo desalojo también ha sido suspendido

La operativa estaba prevista que comenzara el martes 10 a las 11.30 de la mañana. Dos horas antes ya esperaban en la puerta unas veinte personas del Sindicat de Llogaters con el objetivo de volver a bloquear el desahucio, si bien durante las dos horas siguientes se han ido sumando más manifestantes hasta rozar el medio centenar.

Para las 11.30 toda la calle ya podía escuchar cánticos como “Este desahucio, lo vamos a parar” mientras ondeaban carteles escritos a mano en los que se podían leer “Livia y Juan (actuales okupas del piso) 14 meses de lucha. Paremos el desahucio”. 

Media hora después, Livia y Juan, que han estado junto a los miembros del Sindicat de Llogaters durante toda la sentada, han anunciado que la comitiva judicial había suspendido el desahucio por segunda vez, si bien los manifestantes estaban alterados por un detalle que se les había pasado por alto.

“La Brimo (una unidad de los Mossos d'Esquadra especializada en el mantenimiento del orden público y en el control de grandes concentraciones de masas) está dentro” gritaba uno de los manifestantes. “Vergüenza me daría a mí cobrar un sueldo para echar a la calle a la gente del pueblo” exclamaba otro de los integrantes del Sindicat de Llogaters.

Efectivamente, los Mossos d’Equadra habían entrado por el parking sin que los manifestantes los vieran y estaban dispuestos a llevar a cabo el desahucio. Era la estrategia del cuerpo policial que, por un descuadre en los tiempos, no ha podido llevar a cabo. “Todo ha sido un malentendido, ellos no sabían que se había parado el desahucio, por eso seguían dentro del edifcio”, explican fuentes a idealista/news.

Finalmente, sobre las 12.45 de la tarde, los Mossos d’Esquadra han abandonado el edificio, con la resignación de la propietaria, que vuelve a preguntarse cuándo podrá recuperar su piso, okupado ya ilegalmente tras la orden judicial del desahucio de la vivienda.

Batalla judicial con el Sindicat de Llogaters

Al margen del desahucio, la propietaria tiene abierto un proceso judicial contra Juan y Lívia, así como contra Pablo Ruíz de la Oficina de Vivienda Popular de Gràcia y contra Jaime Palomera, del Sindicat de Llogaters, por acoso, coacción y amenazas.

La denuncia interpuesta en primavera por Argerich en el Juzgado de Instrucción número 10 de Barcelona se materializó el pasado miércoles, con la citación de los cuatros acusados. Frente a la Ciudad de la Justicia de Barcelona estuvieron algunos de los simpatizantes del sindicato para apoyar a los inquilinos, si bien la concentración no fue masiva, hubo unas 30 personas.

La propietaria, en su intento de recuperar su vivienda, ha vivido durante un año manifestaciones a la puerta del edificio donde ella trabaja con pancartas con su nombre, así como llamadas a sus compañeros de trabajo, explicando el caso. Además, Argerich también se encontró carteles pegados por todo el recorrido que hace desde donde vive hasta donde trabaja.