Información sobre vivienda y economía

Esther Argerich recupera por fin su piso tras un año de acoso del Sindicato de Inquilinos

Tras meses de lucha, la propietaria recupera su piso en el barrio de Gràcia

Mossos d'Esquadra
Mossos d'Esquadra

Tras meses de lucha, la propietaria increpada por Podemos y acosada por el Sindicat de Llogaters recupera su piso en el barrio de Gràcia. Esta mañana estaba previsto el tercer intento de desahucio del piso que Esther Argerich tiene en Travessera de Gràcia y que finalmente ha recuperado tras la intervención de los Mossos d’Esquadra. El Sindicat de Llogaters ha vuelto a intentar frenar el desahucio, si bien en esta ocasión no lo han logrado. A diferencia de la situación anterior, Juan y Livia cuentan con una vivienda asequible asignada por el Ayuntamiento de Barcelona, pero las llaves se las entregarán en un mes.

En esta ocasión, la operativa ha sido más agresiva. Los Mossos han cargado contra los manifestantes y han tirado la puerta de la vivienda abajo, algo que ha causado el malestar de los afiliados al Sindicat de Llogaters. Portavoces del Ayuntamiento de Barcelona, como Ada Colau o Lucia Martín, han mostrado su rechazo en redes sociales, como Twitter o Instagram, hacia el desahucio.

“Juan y Livia tienen un piso que el Ayuntamiento les entregará en 15 días. Se le ha informado a la Generalitat y a los juzgados. Es incomprensible e intolerable este despliegue policial. Hemos llamado a Interior para que pararan inmediatamente la intervención”, ha explicado Ada Colau en un tweet.

Así, el tercer intento ha sido el que finalmente ha logrado ejecutra el desahucio. El segundo desalojo de la vivienda programado para el pasado 10 de diciembre debía haber sido el punto final de un proceso de recuperación del inmueble por parte de la propietaria, que lleva intentando ejecutar desde hace más de un año.

Tras más de 10 años con una renta de 1.000 euros al mes sin haberse producido nunca una subida, los inquilinos de la vivienda de 140 m2 situada en una de las mejores zonas de Barcelona, recibieron una actualización de la renta de 1.300€/mes que al no ser aceptada por los inquilinos provocó la finalización legal del contrato. Desde hace un año los inquilinos okupan ilegalmente el inmueble y ya hubo un primer intento de desahucio que fue igualmente paralizado.

El segundo desalojo también fue aplacado por El Sindicat de Llogaters. Aquel martes, los afiliados a la organización se presentaron en la puerta del edificio de Travessera de Gràcia, impidiendo que los Mossos d’Esquadra ejecutaran el desahucio. Livia y Juan anunciaron que la comitiva judicial había suspendido el desahucio por segunda vez, si bien en ese mismo momento la Brimo (una unidad de los Mossos d'Esquadra especializada en el mantenimiento del orden público y en el control de grandes concentraciones de masas) ya había entrado en el edificio.

Los Mossos d’Equadra habían entrado por el parking sin que los manifestantes los vieran y estaban dispuestos a llevar a cabo el desahucio. Era la estrategia del cuerpo policial que, por un descuadre en los tiempos, no se pudo llevar a cabo.

Batalla judicial con el Sindicat de Llogaters

Al margen del desahucio, la propietaria tiene abierto un proceso judicial contra Juan y Lívia, así como contra Pablo Ruíz de la Oficina de Vivienda Popular de Gràcia y contra Jaime Palomera, del Sindicat de Llogaters, por acoso, coacción y amenazas.

La denuncia interpuesta en primavera por Argerich en el Juzgado de Instrucción número 10 de Barcelona se materializó el pasado miércoles, con la citación de los cuatros acusados. Frente a la Ciudad de la Justicia de Barcelona estuvieron algunos de los simpatizantes del sindicato para apoyar a los inquilinos, si bien la concentración no fue masiva, hubo unas 30 personas.

La propietaria, en su intento de recuperar su vivienda, ha vivido durante un año manifestaciones a la puerta del edificio donde ella trabaja con pancartas con su nombre, así como llamadas a sus compañeros de trabajo, explicando el caso. Además, Argerich también se encontró carteles pegados por todo el recorrido que hace desde donde vive hasta donde trabaja.