En el cambio de estación, después de una temporada con la casa cerrada o una vez que se ha marchado la familia que ha estado de visita en vacaciones. Las circunstancias por las que debemos enfrentarnos a una limpieza a fondo pueden ser muy diferentes. Pero hay algo que nunca va a cambiar: si no se planifica bien puede resultar, más que pesada, interminable.
Lo más importante para ahorrar en tiempo y esfuerzos es una buena organización. Evitarás agobiarte una vez iniciada la faena y conseguirás acabarla mucho antes de lo que piensas. ¿Es posible? Lo es. Solo tienes que seguir unos sencillos consejos.
¿Tienes todo lo que necesitas?
Lo primero es lo primero y no es otra cosa que asegurarte de que tienes todo lo necesario para la limpieza: bayetas, paños de microfibra, productos, etc. Tampoco está de más comprobar que aspiradoras o máquinas de vapor están en perfectas condiciones.
Haz una lista de tareas
Llevar un orden es imprescindible para ganar tiempo y hacer que el trabajo sea más ligero. Pero antes debes pensar bien qué es lo que tienes que hacer: ¿Hay que quitar los edredones para lavarlos y guardarlos? ¿Toca cambiar el armario? ¿Se ha acumulado moho en las juntas de los azulejos y es necesario quitarlo ya?
Fíjate también en si hay alguna mancha en las tapicerías o paredes y añádelo a la lista. También si es necesario hacer alguna pequeña reparación.
Pon orden
Ahora que tienes la lista con todo lo que hay que hacer no es momento de agobiarse, sino de poner orden. Organiza las tareas por habitaciones, seguramente en unas tengas que esforzarte más que en otras. Y el consejo es que pongas arriba del todo lo más pesado, como es la limpieza a fondo de la cocina o los baños. Todo lo que hagas después te resultará mucho más llevadero.
Pon fecha a esa limpieza a fondo
Por muy bien organizada que esté, una limpieza a fondo necesita tiempo. Y lo mejor es hacerla de tirón o, al menos, habitación por habitación. Por ello, lo ideal es que reserves tiempo de esas vacaciones, un día del fin de semana o aproveches cuando haya alguien que pueda echarte una mano.
Lo importante es que no haya interrupciones. Si empiezas un día y lo vas dejando, esa limpieza se eternizará y no llegarás nunca a ver toda tu casa en perfecto estado de revista.
Despejar la casa
En todas las casas acumulamos infinidad de objetos y enseres que ya no utilizamos o no nos sirven. ¿Merece la pena moverlos para limpiar y volver a colocarlos? Es un esfuerzo inútil. Así que la primera tarea de limpieza debe ser desechar aquello que no vale. No solo vas a ahorrar tiempo más adelante, también vas a ganar un espacio de almacenaje que siempre viene bien.
Ahora sí, a limpiar
Ya está todo organizado en tu lista. Llega el momento de empezar a tachar deberes. Lo principal es ir habitación por habitación y tener listo en cada una de ellas todo lo que necesitas para la tarea. Ir cada dos por tres al armario de la limpieza solo te hará perder tiempo.
También debes mantener un orden a la hora de limpiar. Techos, paredes y ventanas serán lo primero. Luego ya puedes empezar con armarios, muebles y suelos. Por cierto, en la cocina y baños es importante revisar la caducidad de los productos a la vez que vacías los muebles para limpiarlos.
¿No tienes tiempo? Busca profesionales
Ya lo decíamos: la limpieza a fondo necesita tiempo. Si no lo tienes o, simplemente, te da pereza enfrentarte a ella, siempre puedes dejar que sean otros los que la realicen. Empresas y profesionales tienen los medios, personal y experiencia para dejar tu casa perfectamente limpia en muy poco tiempo. Tiempo que tú podrás dedicar a hacer aquello que más te guste o apetezca.
Para poder comentar debes Acceder con tu cuenta