La arquitectura piramidal está estrechamente relacionada con las sociedades y las civilizaciones humanas. Más allá de las grandes obras realizadas por las sociedades antiguas, como en Egipto, Mesopotamia o México, las cuales son ampliamente conocidas, la arquitectura piramidal es una tipología de edificio y de vivienda que se encuentra presente en casi la totalidad de culturas del planeta.
En EEUU, las cabañas piramidales las encontramos en los tradicionales tipis de los indígenas americanos. Quizás por influencia de estos, en el histórico barrio de Garfield, cerca del centro de Phoenix (Arizona), se levantó a principios de siglo XX un conjunto de modestas casas de varios estilos, entre las cuales destacan las casas piramidales, llamadas de esta manera por sus tejados a cuatro aguas.
En estas casas piramidales, el promotor y arquitecto SinHei Kwok buscó la inspiración para el diseño de un bloque de viviendas levantado en este barrio de Garfield, el cual está siendo revitalizado.
En búsqueda de una ciudad sostenible y transitable
Sinhei Kwok, con sedes en Hong Kong y en la propia Phoenix, adquirió uno de los solares del barrio de Garfield para poder construir un proyecto de viviendas adosadas que respetara el entorno y su arquitectura. El resultado fue el bloque de viviendas Polker.
El proyecto surgió con el objetivo de crear un desarrollo urbano que ofreciera una ciudad sostenible y transitable; es decir, una alternativa frente a la expansión urbana que ha caracterizado el área metropolitana de Phoenix en la década de 1950, realizada con grandes urbanizaciones de viviendas unifamiliares, la cual es descrita por Kwok como “un fenómeno insostenible”.
Madera negra y asfalto
Los elementos más característicos del conjunto son su tonalidad oscura y el tejado inclinado, el cual hace referencia a las históricas casas piramidales del barrio. El tejado está compuesto de tejas de asfalto abigarradas mientras que, las paredes exteriores, tienen diferentes tratamientos.
Las fachadas norte y sur, que son la continuación del tejado inclinado, están revestidas con las mismas tejas de asfalto que la cubierta. La fachada este, sin embargo, está revestida de madera negra, mientras que la fachada oeste tiene un revestimiento de estuco vainilla, en la cual destaca una ventana horizontal.
Todo ello está inspirado “en las pinturas paisajísticas chinas, la forma horizontal de la ventana orientada al oeste capta el horizonte en constante cambio del centro de la ciudad, al tiempo que limita la ganancia de calor del sol estival", explica Kwok.
Interiores sobrios y fluidos
El bloque de viviendas está concebido para albergar seis apartamentos de alquiler en un edificio longitudinal de 43 por 15 metros, con un total de 395 m2. Cada una de estas viviendas presenta una distribución semejante pero, a la vez, diferente.
Los seis apartamentos cuentan con dos plantas. En el nivel inferior se sitúan los espacios comunes, como la cocina o la sala de estar, mientras que en la planta superior se encuentra, o bien una habitación individual tipo loft o dos habitaciones, además de un cuarto de baño.
La paleta de los materiales interiores es sobria, ya que destacan los elementos de hormigón y acero. El hormigón se encuentra en el suelo y en las paredes, mientras que el acero se sitúa en la escalera. En el cuarto de baño, sin embargo, se usan paneles compuestos para el exterior de la ducha, con la intención de eliminar las juntas y ofrecer “un aspecto limpio y moderno”.
Exteriores para la intimidad y para la comunidad
En el exterior, el juego de volúmenes permite crear espacios privados y compartidos. Así, por ejemplo, todos los apartamentos cuentan con patios cubiertos a los que se accede por unas puertas correderas de cristal. Con ello, se crea una conexión fluida entre el interior y el exterior.
Por su parte, en la fachada este, que da a una calle, se ha creado un porche sobreelevado del suelo nueve metros, realizado mediante una losa de hormigón. Este espacio pretende reinterpretar los emblemáticos porches delanteros que todavía persisten en el barrio histórico de Garfield.
Tal como expone el propio Kwok: “Mantuvimos el mismo concepto de porche delantero, animando a los habitantes a reunirse e interactuar con sus vecinos”. Por la noche, unas luces LED iluminan por debajo de la losa de hormigón, por lo que el espacio se convierte en una especie de porche flotante.
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