Artículo escrito por Manuel Huerta, CEO de Lazarus Technology
Una niña de 12 años recibe mensajes inquietantes a través de su consola. Un adolescente es chantajeado tras conectarse a una red WiFi pública. Una familia descubre que su cámara de seguridad ha sido hackeada. No hablamos de ciencia ficción, ni de un capítulo de Black Mirror. Hablamos de lo que ocurre cada día en miles de hogares españoles.
Y, sin embargo, la mayoría de las viviendas siguen protegidas solo desde lo físico: alarmas, puertas blindadas, rejas…, mientras su red WiFi permanece desprotegida, los dispositivos conectados sin actualizar, y el router –auténtica puerta digital al hogar– sin contraseña segura.
Vivimos ya en lo que podríamos llamar un hogar digital: según Statista, el 65% de las casas en España tiene al menos cinco dispositivos conectados a internet. Smart TVs, asistentes de voz, consolas, termostatos, cámaras, cerraduras digitales… Cada uno de ellos puede ser una puerta de entrada para un ciberdelincuente.
Y el riesgo no es menor. En 2023, el Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE) registró más de 20.000 incidentes graves en dispositivos domésticos. No solo hablamos de datos robados. Hablamos de chantajes, ciberacoso, suplantaciones de identidad, espionaje… Hablamos, en definitiva, de intimidad, estabilidad emocional y seguridad física.
El problema es que, pese a este nuevo panorama, menos del 15% de los seguros del hogar cubren ciberataques. Y muchos lo hacen sin medidas preventivas reales, limitándose a actuar una vez el daño ya se ha producido. La mayoría de las pólizas siguen sin reconocer el riesgo digital como una amenaza cotidiana.
La situación se agrava si miramos el conocimiento de las familias: el 72% de los ciudadanos no se considera informado en ciberseguridad doméstica, y solo el 8% tiene algún tipo de protección específica en su hogar.
Y, sin embargo, los riesgos están ahí: los padres pueden ver comprometidos sus datos bancarios o profesionales; los menores pueden ser víctimas de grooming, chantajes o espionaje a través de videojuegos o redes sociales. Y toda la familia se enfrenta al riesgo de que sus datos personales, sus cámaras o incluso sus cerraduras sean controladas desde fuera.
¿Qué hacer ante este nuevo escenario? Proteger el hogar digital debe convertirse en una prioridad. Y eso pasa por medidas sencillas, pero esenciales: cambiar contraseñas por defecto, mantener los dispositivos actualizados, segmentar redes (por ejemplo, separando la WiFi de invitados), monitorizar accesos sospechosos o educar digitalmente a todos los miembros de la familia.
Y pasa también por exigir pólizas inteligentes y seguros del hogar que incluyan no solo cobertura, sino diagnóstico, alertas, monitorización y asistencia preventiva. Porque igual que instalamos un detector de humo para prevenir un incendio, deberíamos contar con herramientas que nos alerten cuando un dispositivo es vulnerable o un acceso parece sospechoso.
El hogar, como lo entendíamos hasta ahora, ha cambiado. Hoy es también un entorno digital. Y protegerlo implica mucho más que echar la llave.
Sigue toda la información inmobiliaria y los informes más novedosos en nuestra newsletter diaria y semanal. También puedes seguir el mercado inmobiliario de lujo con nuestro boletín mensual de lujo.
Para poder comentar debes Acceder con tu cuenta