Los contratos de alquiler que en breve tengan que aplicar su revisión anual en la renta se librarán de la fuerte subida que han experimentado tanto el último índice mensual de referencia del alquiler (IRAV), que sirve de referencia para los arrendamientos firmados tras la Ley de Vivienda y ha alcanzado el 2,47% en marzo; como del IPC, que se ha situado en el 3,4%, impulsado por la subida de los carburantes. El motivo es que en la mayoría de los casos se aplicará el tope del 2% que incluyó el Gobierno en el Real Decreto-ley 8/2026, junto con la prórroga de los contratos de alquiler, lo que supondrá un encarecimiento medio de 20 euros al mes durante un año. En la siguiente actualización, y si decae el texto en el Congreso, volverían a aplicarse el IRAV y el IPC.