Basta con coger el coche y conducir una hora al norte de Barcelona para viajar en el tiempo al siglo xv. La garriga de castelladral es una magnífica edificación medieval que se enmarca en una majestuosa finca dedicada a la explotación vinícola desde finales del siglo xix. Esta masía recomendada por nuestros amigos y colaboradores de rusticae está rodeada de bosques y de naturaleza que permite evadirnos de la ciudad y gozar del silencio
La antigua almazara reconvertida en un espacio de descanso y lectura, el antiguo pajar reformado como restaurante, la bodega original –pieza de museo con las viejas barricas– y otros innumerables rincones con encanto son algunos de los espacios a descubrir de este coqueto hotel
Hoy la masía es un espacio moderno, de habitaciones generosas en dimensiones, con rincones perfectos para la lectura en calma, la conversación o las reuniones de trabajo
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