Preocupación, sudoración, náuseas, ritmo cardíaco elevado, voz tensa o temblorosa… y en último lugar, la espantada. Se estima que un 75% de la población sufre algún sentimiento de ansiedad y nerviosismo al hablar en público, según apunta la compañía de selección de personal Adecco, que asegura que “la capacidad para expresarnos correctamente y transmitir un mensaje se convierte en algo esencial en nuestra actividad profesional”.
Desde que hacemos una entrevista de trabajo, pasando por el momento de convencer en la iniciación de un proyecto o la obtención de financiación, debemos estar seguros y dar una impresión de que manejamos el tema del que hablamos. Una cosa es que los nervios nos jueguen una mala pasada en un momento determinado, otra muy distinta es que cada vez que vayamos a presentar nuestro trabajo a una audiencia más o menos numerosa entremos en ‘modo pánico’.
Esa aversión a hablar en público se conoce médicamente como glosofobia, y es un grave problema para las empresas. Tener capacidad para comunicarse, persuadir y hacer llegar de forma clara su mensaje a los otros es una característica imprescindible para cualquier ejecutivo. Sin embargo, casi ningún alto cargo español está formado y preparado para hacerlo.
Los grandes expertos aseguran que el 90% del éxito de un buen discurso o presentación tiene que ver con el método y sólo un 10% es innato. Y, aun así, el sistema educativo español no potencia el desarrollo de la oratoria, como sí se hace en países como EEUU o Reino Unido.
Según datos del Observatorio de Innovación en el Empleo (OIE), promovido por Adecco, seis de cada 10 universitarios consideran que el salto hacia el mundo laboral es demasiado grande. De este mismo informe del OIE, también se desprende que, por lo general, los jóvenes consideran que la formación recibida tanto en la universidad como en las escuelas de Formación Profesional es inadecuada.
Por este motivo, crear grupo de charlas podría ayudar a los trabajadores a hacer frente al miedo a hablar en público. Que el empleado se sienta seguro tendría que convertirse en una de las grandes metas de la formación básica de los trabajadores.
Además, hay una herramienta básica para evitar el pánico: la preparación. “Preparar el discurso con personas de confianza, no tener miedo a la crítica y adelantarse y saber juzgarse uno mismo”, es la principal recomendación de Susana Sosa, directora del Adecco Professional.
Sosa también apunta que “practicar el discurso cuantas veces sea necesario” ayuda a tener un mayor dominio sobre lo qué decir y cuándo decirlo, contribuyendo a reducir notablemente la sensación de miedo e inseguridad.
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