Egipto ha sacado a relucir un sueño olvidado hace mucho tiempo: crear una nueva capital, de la nada. La ciudad hecha a medida se construirá al este de El Cairo, tendrá una superficie de 270 kilómetros cuadrados y supondrá una inversión de 45.000 millones de dólares, unos 41 millones de euros. Sin embargo, y pese a lo extraño de este tipo de planes que levantan ciudades desde cero, los egipcios tienen algunos ejemplos para inspirarse. O para no repetir errores.
Camberra (Australia)
Tranquila y geométrica. La capital australiana es uno de los mejores ejemplos de ciudad 'prefabricada', un término medio entre Sidney y Melbourne. De hecho, si algo diferencia a Canberra de las otras grandes ciudades de Australia son sus parques. Aunque el desarrollo nunca se ha completado como estaba pensando idealmente, el equilibrio de construcciones, calles y zonas verdes alcanza un buen equilibrio en esta ciudad.
Brasilia (Brasil)
La ciudad utópica por excelencia fue levantada en la década de los cincuenta. Sin embargo, la excelente idea de Lucio Costa no se concretó en una verdadera practicidad. Pese a los edificios maestros planteados por Oscar Niemeyer, con piezas de coleccionista como el puente asimétrico Juscelino Kubitschek, y sus amplias avenidas, la capital brasileña también es conocida por su dependencia a los coches para moverse de un punto a otro.
Chandigarh (India)
Ideada por Le Corbusier, la ciudad india es una digna competidora del planteamiento hecho por Costa en Brasilia. Tras la anexión de Lahore (la antigua capital de Punjab) a Pakistán, las autoridades de la India pidieron al arquitecto diseñar una nueva ciudad. Ahora, Chandigarh tiene una calidad de vida envidiada en la región, en parte gracias a su método para maximizar su entorno para crecer de forma sostenible.
Islamabad (Pakistán)
Del mismo conflicto entre India y Pakistán surgió la nueva capital del segundo. Islamabad se ideó como una forma de equilibrar el desarrollo pakistaní con una visión estratégica: la capital del país no podía estar en la costa, en una zona militarmente débil. El desarrollo se realizó pensando en las futuras necesidades de los vecinos. Sin embargo, pese a la aplicación de este modelo utópico, los empleados públicos estuvieron alojados durante un tiempo en una zona residencial propia alejada de la ciudad.
Naipyidó (Birmania)
Hace 10 años Birmania decidió mover su capital de Yangon a Naipyidó. La ciudad es una de las capitales del mundo de mayor crecimiento. Con un millón de personas viviendo, Naipyidó tiene una extensión de 2.700 kilómetros cuadrados, carreteras de 20 carriles y un presupuesto que rondaría los 4.000 millones de dólares. Lo que más destaca de la ciudad es el distrito administrativo, con más de 30 edificios oficiales.
Astana (Kazajistán)
A finales de los años noventa, el Gobierno kazajo decidió trasladar su capital a Astana. Con un plan en el que participaron arquitectos reconocidos en todo el mundo (Noman Foster, Manfredi Nicoletti o Kisho Kurokawa) la ciudad es un emblema del diseño urbano. De hecho, Kazajistán dio las mismas razones que Birmania para el traslado. La falta de espacio para un distrito administrativo en la anterior capital planteó una zona de oficinas de casi 80 kilómetros cuadrados y aforo para 340.000 personas. Otro objetivo es atraer una mayor cantidad de turistas a la zonas tras su pasado soviético.
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