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Una casa de diseño en Seattle para vivir sobre el agua con todas las comodidades

Kevin Scott|AIA
Kevin Scott|AIA
Autor: Vicent Selva (colaborador de idealista news)

Si alguien quiere disfrutar de unas vistas en las que el agua sea el elemento dominante, sin duda, una casa flotante sería la mejor opción. Probablemente, no sea la más cómoda para muchos, pero lo cierto es que la variedad en este tipo de viviendas es mucha. Las casas que flotan adoptan una gran diversidad de formas. Algunas son casas flotantes totalmente náuticas con una pequeña vivienda en el interior, mientras que otras son auténticas viviendas sobre una base flotante, que nada tienen que envidiar a otras más comunes.

Siguiendo una larga tradición, el lago Unión de Seattle (EEUU) alberga una gran cantidad de viviendas de este tipo. Quienes han decidido establecerse allí disfrutan de la ventaja de vivir apartados, pero no demasiado lejos de la ciudad. Y aunque, por lo general, muchas de ellas solo están habitadas en verano y en épocas vacacionales, también se pueden encontrar personas que han decidido establecerse allí durante todo el año.

Una de ella nos ha resultado especialmente espectacular, que ha sido diseñada para sí misma por por la cofundadora de Studio DIAA, Suzanne Stefan, y está ubicada en el extremo norte de Lake Union, en un lugar llamado Portage Bay. Precisamente al lugar debe su nombre: Portage Bay Float Home. El proyecto ganó recientemente el Housing Awards del American Institute of Architects. "La capacidad de vivir con gracia en un espacio pequeño se demuestra claramente aquí, con una reducción acompañante en el impacto sobre los recursos y la energía", señaló el jurado. "Excelente escala y proporciones. Los materiales del interior tienen una gran calidad táctil", dijo sobre ella el jurado.

El Portage Bay Float Home fue construido sobre una base flotante de troncos que data de principios del siglo XX. La casa se encuentra cerca de la orilla y tiene acceso a un jardín.

En planta cuadrada, la casa consta de un solo nivel que totaliza 60 m2. El edificio está rematado con un techo inclinado que se aplana a medida que se extiende sobre una cubierta.Las paredes exteriores están revestidas de cedro oscuro y Richlite, un material compuesto hecho de papel con resina. Las puertas corredizas ayudan a borrar el límite entre el interior y el exterior.

En el interior, la vivienda se divide en dos zonas. Un lado abarca los espacios compartidos: una cocina abierta y un comedor, que está separado de la sala de estar por una cortina transparente retráctil. El otro lado contiene dos dormitorios y un baño. Las puertas de vidrio se encuentran en todas las habitaciones, excepto en el baño, y brindan acceso directo a una terraza envolvente. En el salón, una esquina de "poste cero" abre el espacio totalmente al exterior. Además del vidrio del piso al techo, la casa tiene tres tragaluces que aportan luz natural a la casa.

El dormitorio principal está equipado con puertas de armario blancas, paneles de madera, estantes abiertos empotrados y un gran colgante en forma de globo. En el baño, el equipo cubrió la ducha con azulejos blancos.

En cuanto a los acabados, destacan algunos elementos interiores, como los suelos de roble y pino encalados. En la cocina, se utilizó acero inoxidable para las encimeras y el protector contra salpicaduras. Una lámpara sobre la isla de la cocina está hecha de hormigón, el mismo material que se usa para un colgante sobre la mesa del comedor.

Sin duda, este proyecto refleja los valores en los que se sustenta el trabajo de Studio DIIA: “Creemos en revelar la belleza inherente de los materiales y capturar las cualidades naturales del medio ambiente: luz, viento, agua y tierra. La atmósfera trata de encontrar la belleza en la sutileza. Creamos edificios, espacios y objetos íntimos y reflexivos que aspiran a mover el espíritu humano”.