El ministro de Finanzas alemán, Christian Lindner, ha mostrado su disconformidad sobre la idea de una jornada laboral de cuatro días en Europa, una posibilidad que ha ganado fuerza en los últimos tiempos en el continente.
Esta nueva opción comenzó a acumular adeptos después de que la pandemia mostrara diferentes formas de trabajo que permiten mejorar la vida diaria de muchos trabajadores y su conciliación con la vida personal.
Los programas piloto que han probado esta nueva posibilidad han destacado por la capacidad de disminuir el estrés y la ansiedad en los empleados, además de mejorar la eficiencia. Estos resultados han hecho que cerca de 50 empresas alemanas estén pensando participar en un proyecto de seis meses que comenzará en febrero.
Sin embargo, Lindner ha señalado que el camino a la prosperidad del país debe seguir siendo el trabajo duro, ya que considera que ningún país en la historia ha logrado mejorar su productividad y economía trabajando menos.
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