Aunque una gran parte de los expertos coinciden en destacar que no habrá una evolución muy significativa en cuanto a la demanda, compraventa y precios de la vivienda este 2026 en Catalunya, en comparación con 2025, puede haber ciertos cambios. ¿Cuáles serán los más destacados?
“Mayor equilibrio”
Uno de los cambios más importantes que se verán en este 2026 es que, tras años de ciertas subidas de récord en compraventas y precios desorbitados de la vivienda, viene una época algo diferente. Según Antonio Pérez de la Torre, director general de Alfa Inmobiliaria, en compraventa, “tras las subidas del año pasado, el mercado entra ahora en una fase de mayor equilibrio, con un Euríbor algo más bajo y tipos hipotecarios más estables”.
Si bien el directivo no espera ajustes bruscos, sino una transición que favorecerá el paso del alquiler a la compra y que mantendrá un buen ritmo de operaciones.
También lo cree Óscar Habas, director regional de UCI en Cataluña. “Prevemos que en 2026 la compraventa de viviendas en Cataluña tienda a estabilizarse tras el fuerte dinamismo de 2025, con un volumen de operaciones similar o ligeramente inferior”.
Tal evolución no responde a una caída de la demanda, según Habas, se debe principalmente a la escasez de vivienda disponible y al nivel de precios, que limitan el número de operaciones que pueden cerrarse, incluso en un contexto de interés comprador elevado.
Por tanto, “las compraventas seguirán en niveles muy elevados, aunque el crecimiento podría moderarse. Se prevé crecimientos de en torno al 8%, estando muy presente la escasez de viviendas que provoca e intensifica la presión del comprador”.
El principal cambio, por tanto, de 2025 (un año de elevada actividad) a 2026 es “una fase de mayor equilibrio del mercado”, apunta Habas.
“Aumentos de precios más moderados”
Respecto a los precios, Óscar Habas prevé que continúen creciendo, aunque a ritmos más moderados, y que el foco del sector esté cada vez más en el déficit estructural de oferta.
“Las medidas de apoyo a la compra pueden facilitar el acceso, pero si no aumenta la oferta de vivienda, seguirán existiendo tensiones en precios y accesibilidad. Muchos cambios radicales no veo, demanda elevada, oferta escasa, posibles mejoras en la accesibilidad para la vivienda (ICO/ICF)”.
“Crecimiento moderado”
En línea con lo anterior, Diego Bestard, fundador y CEO de Urbanitae, espera un escenario de crecimiento moderado, tanto en precios como en actividad. “El mercado tiene un soporte estructural muy claro: el déficit de vivienda no se va a resolver de un año para otro y, además, Cataluña concentrará una parte muy significativa del crecimiento demográfico previsto por el INE hasta 2030, en torno a 750.000 nuevos habitantes”.
Para Urbanitae, el elemento que pone límite a subidas más fuertes es la capacidad de compra. “El esfuerzo hipotecario ha aumentado de forma muy notable en los últimos años –en Cataluña del 22 al 33% entre 2020 y el segundo trimestre de 2025– y eso obliga a que el mercado se enfríe de manera natural: la demanda existe, pero cada vez es más sensible al precio y al tipo de interés”.
Por tanto, con ese equilibrio, el experto cree que lo razonable es pensar en una evolución más contenida: en el Observatorio de la financiación a la promoción inmobiliaria en España, realizado con KPMG, proyectan crecimientos en el entorno del 3% anual hasta 2030, siempre condicionados por el ritmo real de producción de vivienda y por la evolución de la financiación.
“Se buscan viviendas más eficaces”
Si bien el acceso a la vivienda está complicado, por la falta de stock principalmente, Habas ve cada vez más una demanda de viviendas más cualitativa, buscando viviendas más eficaces, ubicaciones mejores, o dando mucho más valor a entornos con espacios exteriores.
El peso de la regulación en Cataluña
Por su parte, los expertos de Izilend son de la opinión que más que un cambio brusco de tendencia, este 2026 podría traer ajustes relevantes en el marco regulatorio.
“El peso de la regulación será, previsiblemente, en Catalunya, mayor que en otros territorios, con la consolidación de las zonas declaradas como tensionadas y la aplicación de políticas asociadas”, declaran. Entre ellas destacan medidas como el índice de referencia de los alquileres o las normativas vinculadas a la llamada “ley Colau”.
“Estas políticas, concebidas inicialmente para contener o reducir los precios, han mostrado resultados discutibles”. En muchos casos, para los responsables de Izilend han provocado el efecto contrario, reduciendo la oferta disponible y aumentando la presión sobre los precios tanto en alquiler como, de forma indirecta, en compraventa.
Este entorno regulatorio más intervencionista puede influir en las decisiones de inversores y propietarios, alterando la oferta futura de vivienda y reforzando, paradójicamente, algunas de las tensiones existentes en el mercado.
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