Al noreste de la capital argentina, entre una densa trama urbana y una reserva ecológica, se levanta la torre Huergo 475. Tiene 39 plantas y 507 apartamentos
Comentarios: 0
Huergo 475 es un rascacielos en Buenos Aires de 120,6 metros de altura y 39 plantas que alberga 507 apartamentos, el cual destaca por su fachada de hormigón verde.
Huergo 475 Javier Agustín Rojas

Los rascacielos de hormigón pigmentado están de moda. Frente al dominio del vidrio reflectante de las últimas décadas, algunos estudios han optado por recuperar el peso y la presencia del hormigón visto, incorporando pigmentos que matizan su expresión y lo integran en el contexto urbano.

Esta tendencia favorece que la torre no sea un objeto brillante e independiente, sino que sea tratada como una pieza con textura, profundidad y carácter territorial. En Buenos Aires, un nuevo rascacielos adopta esta estrategia para posicionarse como algo más que un edificio alto.

La torre se percibe distinta según el punto de vista: desde algunos ángulos aparece más robusta y ancha; desde otros, más esbelta y vertical.
Distinta según el ángulo Javier Agustín Rojas

Un monolito estructural

En el barrio noreste de la capital argentina, entre una densa trama urbana y una reserva ecológica, el estudio local Adamo Faiden completa Huergo 475, una torre residencial de 120,6 metros de altura y 39 plantas que alberga 507 apartamentos cuyo rasgo más distintivo es su fachada de hormigón pigmentado en verde, concebida como elemento estructural y expresivo al mismo tiempo.

La fachada se pliega levemente en determinados puntos y se le añades voladizos y espacios de doble altura que mitigan el efecto de la repetición.
Fachada dinámica Javier Agustín Rojas

Desde los primeros planos, el edificio se planteó como una pieza compacta y tectónica. “La fachada de hormigón visto cumple una función estructural y, al mismo tiempo, define la identidad del proyecto”, explica el estudio. Para ello se diseñó un encofrado con textura ranurada que suaviza las huellas del vertido y aporta una vibración sutil a la superficie continua.

La decisión de pigmentar el hormigón en un tono verdoso responde a la voluntad de dialogar con el entorno natural cercano y con la escala del paisaje. La torre se percibe distinta según el punto de vista: desde algunos ángulos aparece más robusta y ancha; desde otros, más esbelta y vertical. Esta variación formal responde a una planta con núcleo central y losas ligeras sin vigas, optimizando la estructura y la flexibilidad interior.

Para evitar la sensación de una masa estrictamente horizontal y repetitiva, la fachada se pliega levemente en determinados puntos. Estas ligeras facetas mitigan lo que el estudio denomina el efecto “vertiginoso” de la repetición, aportando dinamismo a la envolvente. A ello se suman una serie de voladizos y espacios de doble altura que el arquitecto describe como “desplazamientos horizontales”, concebidos como respuesta directa al contexto.

La decisión de pigmentar el hormigón en un tono verdoso responde a la voluntad de dialogar con el entorno natural cercano y con la escala del paisaje.
Hormigón pigmentado Javier Agustín Rojas

En estos desplazamientos se concentran los espacios comunes: gimnasio, coworking y cocina compartida. Las ventanas de doble altura que iluminan estas áreas contrastan con las aberturas residenciales convencionales, generando un ritmo irregular en la fachada. El patrón resultante refuerza la lectura del edificio como una secuencia de terrazas y miradores superpuestos.

Una torre como “elemento geográfico”

Más allá de su presencia física, Huergo 475 se concibe como un dispositivo de observación del territorio. “Diseñamos esta torre como un elemento geográfico, con diferentes terrazas que pueden utilizarse como observatorio del paisaje de Buenos Aires. En ese sentido, queríamos reducir al mínimo la paleta de materiales, al tiempo que los abordábamos de forma no jerárquica”, explica el estudio.

Hacia el interior, continua el hormigón visto, donde las superficies se muestran más crudas y honestas.
Hormigón en el interior Javier Agustín Rojas

Esta idea se materializa en la continuidad del hormigón visto hacia el interior, donde las superficies se muestran más crudas y honestas. Muchos espacios incorporan techos de aluminio que contrastan con la masa estructural, manteniendo una estética sobria y coherente con la envolvente exterior.

En la parte superior, una piscina parcialmente cerrada y una zona común ajardinada se convierten en punto culminante del recorrido. Estas jardineras curvas generan una pendiente suave que difumina el límite entre arquitectura y paisaje. El estudio insiste en que Huergo 475 “no trata de relacionar el suelo con el cielo, no tiene un deseo de ascendencia. Se trata de reafirmar el paisaje que lo rodea: la ciudad histórica, el parque y el río La Plata.

En la parte superior, una zona común ajardinada con pendiente suave difumina el límite entre arquitectura y paisaje.
Zona ajardinada Javier Agustín Rojas

Mientras que, en la base, la torre integra un pasaje público junto a locales comerciales, reforzando su conexión con la calle. Esta permeabilidad urbana se complementa con la apertura visual hacia el parque y la reserva natural contigua, ampliando la noción de espacio público vertical.

Ver comentarios (0) / Comentar

Para poder comentar debes Acceder con tu cuenta