En 2001 un grupo de jóvenes y grafiteros madrileños decidieron fundar Boa Mistura, un colectivo artístico cuyo arte urbano se puede ver en varias partes del mundo: en Madrid, Sao Paulo, Ciudad de México o Berlín. Y desde 2010 se dedican profesionalmente al arte urbano. Ahora cuentan con un taller en el barrio madrileño de Vallecas. Ahí es donde piensan, diseñan y preparan los proyectos que luego ejecutan en el espacio público.
Sus raíces son el graffiti, vienen de pintar graffitis en su barrio y eso les ha llevado a tener una relación especial con la ciudad, con el espacio público y con los vecinos.
Sigue a idealista/news en el canal de Whatsapp
Ahora uno de sus proyectos, “Libertad”, ha sido el ganador del premio idealista de Arte Contemporáneo 2026. Pablo Ferreiro, socio fundador de Boa Mistura, señala en esta entrevista para idealista/news que este proyecto galardonado es especial porque es la primera vez que lo inician en el taller de Madrid, pero lo finalizan en una casa abandonada en el barrio milanés de San Siro donde se levantará un centro comunitario. Contará con un mural de ladrillo con la palabra “Libertad”.
Comisariado por Elisa Hernando Calero y coordinado por ArteGlobal, el galardón pone en valor propuestas artísticas que dialogan con la ciudad y fomentan nuevas formas de reflexión sobre el entorno urbano y social.
¿Qué es Boa Mistura? ¿Cuándo, cómo, quienes y por qué surgió?
Somos un colectivo principalmente de amigos. Lo fundamos cinco vecinos del barrio madrileño de Alameda de Osuna en el año 2001. Desde 2010 nos dedicamos profesionalmente a ello, con un espacio, un taller primero en el centro de Madrid y ahora estamos en Vallecas. Aquí, en este taller es donde pensamos, diseñamos y preparamos todos los proyectos que luego ejecutamos en el espacio público. Nuestras raíces son el grafiti. Venimos de pintar grafitis en el barrio a inicios de los años 2000 y esto nos ha hecho tener una relación particular con la ciudad y con el espacio público. Es por eso por lo que todo nuestro cuerpo de trabajo se desarrolla principalmente en las ciudades y en el entorno urbano. Seríamos una suerte de artistas urbanos, aunque también realizamos trabajo en el taller y realizamos muchas exposiciones en las que practicamos trabajos híbridos, proyectos híbridos que relacionan el espacio interior con el espacio público.
¿Cómo es trabajar en colectivo? ¿Cuál que vuestro proceso creativo? ¿Es sencillo/complicado llegar a acuerdos?
Nuestra práctica es colectiva. Efectivamente, desde el inicio, desde que fundamos el colectivo ya en 2001, cuando empezamos a pintar grandes murales en el barrio, teníamos que ponernos de acuerdo para ver desde la gama de color hasta las composiciones de una manera como muy primigenia. Y esto nos ha ido dando experiencia también el tiempo en sí y también el trabajo común. Y en un momento dado, también con la experiencia de trabajar internacionalmente, viajamos a Sudáfrica. Tenemos allí una experiencia en un contexto urbano periférico y muy degradado, y en este lugar tenemos la oportunidad de trabajar en un club de ciclismo en el que, por suerte, surge la participación. En este momento incluimos la participación dentro de nuestra praxis y es otra manera de vincular el proyecto al lugar donde está hecho, porque al final son las propias personas las que toman parte en la ejecución del proyecto. Hemos ido incluyendo a las personas, a los vecinos en diferentes partes del proyecto, con el objetivo de que el proyecto sea más completo, de que tenga más vínculo estrecho con la comunidad, con la expectativa de generar un poco de empoderamiento y transformar las relaciones que tienen los vecinos con su espacio público.
Ahora formáis el colectivo tres personas de las cinco que lo fundasteis
Actualmente estamos tres personas de los cinco fundadores y sí que hemos incorporado más personas que nos echan una mano para sacar adelante los proyectos que son complejos y requieren de muchas cabezas, de muchas manos, porque son proyectos generalmente grandes y son proyectos que no podríamos hacer solo nosotros tres. Entonces necesitamos esa fuerza humana que nos ayuda a desarrollar los proyectos. Y puntualmente cuando hay un pico de trabajo y de producción importante, vamos incorporando más personas que hacen al final que los proyectos sean más interesantes, tienen más voces y son más plurales y completos y te permiten hacer cosas más grandes.
Hay arquitectos, diseñadores, licenciados en Bellas Artes que forman un ecosistema creativo que hace que los proyectos sean más interesantes. Entonces, las personas que vamos incorporando al estudio tienen esta diversidad de perfiles y son al final perfiles que tienen relación con el entorno creativo que ayudan a sacar adelante las tareas que nosotros vamos teniendo por delante.
Vuestros murales son inconfundibles por su colorido, por los juegos de palabras. ¿Cómo definiríais vuestro estilo artístico?
Es difícil definir un estilo artístico. Hemos trabajado desde únicamente con negro o sólo con blanco. También hemos empleado muchísimo el color. Sí que es verdad que Latinoamérica y los viajes en general han enriquecido nuestra paleta cromática y le han dado mucha identidad a nuestro trabajo. Hoy en día, es verdad que parte de nuestro ADN es la tipografía, las palabras, la geometría y el color. Y estos tres pilares los vamos combinando en nuestros proyectos de maneras diferentes y siempre acaban siendo murales que buscan un cierto grado de abstracción para lograr crear esas composiciones que sí que parten de la geometría inherente de las letras, que los caracteres de las palabras y que siempre tienen ese fondo, ese trasfondo del significado de la palabra que estamos trabajando, pero que al final resultan en composiciones geométricas y muy coloristas.
¿Qué tipografía usáis?
Hemos ido usando diferentes tipografías a lo largo de nuestro camino. Pero siempre hemos trabajado la tipografía y empleado la tipografía que el proyecto pide. Cuando buscamos generar ciertos juegos geométricos a base de superponer, por ejemplo, letras o palabras sobre sí mismas, usamos tipografías muy sencillas que generan líneas limpias, líneas puras y que se van cruzando y van generando esas geometrías, esos colores, esos planos geométricos que le dan esa identidad tan única a los murales.
¿Qué queréis transmitir con vuestras obras? ¿Cuál es el mensaje?
¡Wow! Bueno, como te comentaba antes, los proyectos que hacemos están vinculados íntimamente con el contexto, con el lugar donde están desarrollados. Los murales están pintados sobre una pared. Esa pared no se puede mover del lugar, está vinculada a un contexto, a un barrio, a una ciudad. Por lo tanto, para nosotros es importante estudiar la identidad, estudiar lo que define ese tejido urbano, ese barrio y de alguna manera hacer un retrato o plasmar, encontrar una palabra o unas palabras que sean un retrato, un reflejo de la identidad de ese lugar. Muchas veces nos enfrentamos también a comunidades que tienen un relato dictado un poco por las administraciones y por la sociedad en general. Un relato de estigma o de estereotipos de marginación. Y buscamos también revertir con las palabras que escribimos, esos estigmas y esas ideas preconcebidas que tienen el resto de las ciudades sobre determinadas zonas. Por eso nuestro trabajo se enmarca muchas veces en la periferia.
¿El grafiti está valorado o aún queda mucha pedagogía para entender este arte? ¿Todo grafiti es arte urbano o arte?
El grafiti todavía, a día de hoy, es un movimiento muy amplio. En verdad el grafiti abarca muchísimas disciplinas dentro del propio grafiti o del arte urbano: desde un polo más vandálico y con intención básicamente de escribir tu nombre y repetirlo una y otra vez hasta hacerte un hueco dentro del colectivo del grafiti, hasta intervenciones más conscientes con el contexto y más relacionadas con la ciudad, con el resto de ciudadanos, que vendría a ser un poco la práctica que nosotros realizamos, porque las integramos dentro de las comunidades o de los barrios y dialogamos con ellos.
Entonces, es verdad que sí que queda mucha pedagogía que hacer para que la sociedad entienda el fenómeno del grafiti. No digo que lo acepten porque no voy a ser ingenuo. Hay ciertas ramas del grafiti que no se van a aceptar nunca, pero que de algún modo para mí es interesante que estén también porque ponen un contrapunto social y contracultural al ‘establishment’, a la cultura ya consensuada con las administraciones y con las autoridades. Entonces sí que creo que es interesante que esté y que ofrezca esa otra mirada de la ciudad. Y sí que creo que tiene voluntad artística y creativa. Al final no deja de ser un chaval o una chavala escribiendo su nombre de una manera creativa y con voluntad de crear desde cero, de coger una pared que estaba gris y poner su nombre con colores o con una caligrafía más o menos elaborada. Entonces sí que para mí es arte. Entiendo que es un arte muy complicado y difícil de aceptar. Por lo tanto, no espero tampoco que las autoridades o las ciudades lo acepten, pero si es un arte que tiene que estar y que tiene que formar parte del ADN de la ciudad.
Vosotros ya empezasteis como colectivo, vuestras firmas eran colectivas, no individuales
Nosotros empezamos individualmente. En el barrio pintábamos cada uno nuestro nombre y hacíamos nuestra batalla, nuestra guerra. Cuando nos conocimos e hicimos el primer mural sí que conectamos y decidimos armar una ‘crew’ de grafiti. Esa ‘crew’ de grafiti se llamó Boa Mistura y a partir de ahí fue ese primer pasito para liberarnos del ego individual que aqueja a los artistas y a los grafiteros. Nos sentíamos mucho más cómodos amparados por la colectividad que poniendo nuestro nombre individual. Veíamos que las obras que hacíamos eran mucho mejores que las que podríamos hacer cada uno de nosotros.
¿De qué trata vuestra obra seleccionada para el premio idealista 2026?
El proyecto seleccionado para el premio idealista se titula “Libertad”. Es un proyecto que ha terminado en Milán, pero se inició en Madrid. En nuestro estudio, en nuestro taller, aquí en la calle Monte Perdido. En el espacio que tenemos aquí en Vallecas, hemos estado trabajando últimamente sobre ladrillos. Volviendo un poco al origen de lo que somos, que al final es el mural. Y buscando la esencia del mural, que es el ladrillo, la unidad del ladrillo como pieza artística. Hemos empezado a trabajar los murales desde nuestro taller en el espacio interior de nuestro taller. Con lo cual hemos trabajado en casi 900 ladrillos. Hemos creado una suerte de mosaico en el que escribimos la palabra libertad. Esos ladrillos pintados en el estudio viajan hasta Milán para ser instalados en una antigua casa abandonada que va a ser el futuro centro comunitario del barrio de San Siro. La manera de instalar estos ladrillos es tapiando unos vanos. Y bueno, todos los arcos que han sido tapiados están conectados con esa palabra libertad que está escondida en esos ladrillos de colores. Hemos contado con el apoyo de la Fundación Terzoluogo, que son quienes van a encargarse de convertir esta ruina en el espacio comunitario del barrio.
¿Y qué supone para vosotros este premio?
Este premio para nosotros supone la oportunidad de hacer este proyecto. Al final nos ha podido dar la oportunidad de crear y de investigar esta línea nueva que estamos desarrollando en el estudio y poder desarrollarla de verdad con un proyecto armado de 0 a 100 y pensado para ser ejecutado e instalado en el espacio público. Esto es algo que hasta ahora no habíamos tenido la oportunidad de llevar a cabo, con lo cual es una oportunidad estupenda para poder tener esa libertad de poder trabajar en líneas nuevas de trabajo. Creemos que tenía mucho sentido también emplear el ladrillo como materia prima en este particular contexto. Y ha sido un orgullo para nosotros recibir este premio para poder desarrollar el proyecto.
¿Y esto cómo lo trasladáis a los stands de Idealista en la feria del Salón Inmobiliario de Lisboa y del SIMA de Madrid?
Lo vamos a trasladar en formato de fotografía y de vídeo que recoge un poco todo ese proceso de producción y de ejecución del proyecto. Desde la creación de ladrillo a ladrillo que hemos estado trabajando aquí en el estudio, hasta ese traslado y esa instalación en forma de mural construido con cemento y con un equipo de obreros allí en el barrio de San Siro, en Milán. Y vamos a hacer también una instalación que va a ser una réplica o un espejo de lo que se ha instalado en el espacio público. Vamos a conectar el barrio de San Siro con el stand de Idealista por medio de un mural hecho de ladrillos. Una de esas ventanas va a quedar instalada también dentro del stand de Idealista.
Habéis realizado proyectos en más de 40 países del mundo … participado en muestras, exposiciones, bienales… ¿Nos podéis nombrar algunos de vuestros trabajos más representativos?
Podría mencionar Berlín, el mural que hicimos en 2009 fue una de las primeras veces que vinculamos la obra al lugar. En este caso era una pared muy grande al lado de lo que quedaba del muro de Berlín y decidimos pintar un mural con un abrazo de dos personas representando el encuentro entre el Este y el Oeste. Además, en Berlín fue la primera vez que decidimos dedicarnos a esto profesionalmente. Después de Berlín abrimos el estudio y hasta el día de hoy. Otro proyecto sería Sao Paulo. Luz Nas Vielas es un proyecto que realizamos en el noreste de Sao Paulo en 2012, en la favela de Vila Brasilandia en la periferia. Fue una de las primeras veces que trabajamos en periferia y también una de las primeras veces que trabajamos participativamente. Involucramos a los vecinos de las calles.
Ciudad del Cabo también sería uno de los proyectos más importantes. Creo que ha sido el punto de inflexión más grande que hemos vivido, porque en 2011 trabajamos de forma fortuita con los vecinos, los chavales que entrenaban bici en un club de ciclismo y al ser conscientes del sentimiento de empoderamiento, del sentimiento de orgullo que creamos en esos chavales, pues fue a partir de ahí que elaboramos la metodología que nos ha ido acompañando en muchos de los proyectos que hemos realizado a continuación. Otro proyecto importante sería Ubuntu, es una edición limitada de 90 impresiones. Es un proyecto que hicimos en 2023 y bueno, es un proyecto híbrido que trabaja en el interior y en el exterior, relacionando lo privado con lo colectivo y bueno, al final es una vía de investigación que abrimos al trabajar en galería.
Cuando nosotros entramos en galería perdemos de alguna manera parte de nuestro, de nuestra esencia. ¿Al final, si nosotros somos artistas urbanos y nos metemos en una galería, pues qué pasa con ese arte? ¿Qué pasa con nuestra esencia que es trabajar en el espacio público? Entonces lo que hacemos son proyectos que tejen redes entre el interior y el exterior y Ubuntu es uno de ellos. Realizamos una invitación a varios coleccionistas aquí al estudio que adquirieron una obra dividida en 36 sectores. Cada coleccionista adquirió una y en el momento de la adquisición nosotros nos comprometíamos a pintar ese sector en alguna parte del mundo, con lo cual es una única obra dividida en 36 partes, pintada en 36 lugares del planeta y relacionada con 36 personas que lo tienen también en su casa, en su colección de arte privada. Y bueno, yo creo que también es justo mencionar el proyecto “Libertad”. Porque al final es un cambio de medio muy importante: pasas de pintar en las paredes exteriores a crearte tu propia pared en el taller para luego descomponerla y recomponerla en otra parte de Europa, en otra ciudad de Europa. Yo creo que es digno de mención y es un camino que se ha abierto, que vamos a estar explorando en futuros proyectos porque nos ha atrapado. El trabajar sobre el ladrillo es algo que nos ha enganchado bastante y vamos a ver hasta dónde nos lleva en el futuro.
¿Dónde tenéis más obras ahora mismo? Terminadas y/o en proceso.
Vamos a hacer un proyecto interesante aquí en Madrid. Estamos en proceso de desarrollo para el contexto de PhotoEspaña. El próximo mes de junio también tenemos otro mural muy grande que vamos a desarrollar cerca de Madrid. La semana que viene nos vamos a México, a Ciudad de México, a pintar unas canchas de baloncesto en el barrio de Ecatepec. La verdad es un regalo el poder estar presente en diferentes partes a la vez, con diferentes equipos de ejecución. Esto es algo que la colectividad nos ofrece, nos da esa ventaja de poder dividirnos y hacer frente a diferentes proyectos al mismo tiempo y saber que mientras tú estás pintando en Ciudad de México, hay otro equipo aquí en Madrid, en Fuenlabrada, desarrollando otro mural del que te sientes padre, e igual de orgulloso, aunque tú no hayas puesto ni una gota de pintura en la pared. Pero sí que ser parte de un colectivo es magnífico porque te hace sentirte orgulloso de todo lo que crea ese colectivo.
¿Dónde os veis dentro de diez años?
Es una pregunta que nos han hecho varias veces y es complicado responderla porque en realidad me veo aquí, sin muchísima evolución. Estamos en un momento fantástico, nos encontramos muy cómodos, tenemos un espacio donde podemos investigar, tenemos muchos proyectos fuera por hacer y muchas ciudades que explorar. Por lo tanto, me veo en el mismo sitio, pero con muchos más sellos en el pasaporte.
Sigue toda la información inmobiliaria y los informes más novedosos en nuestra newsletter diaria y semanal. También puedes seguir el mercado inmobiliario de lujo con nuestro boletín mensual de lujo.








Para poder comentar debes Acceder con tu cuenta