El mercado inmobiliario de lujo en España vive un momento de auge impulsado por la llegada de compradores internacionales, el atractivo de nuestro país y la solidez de determinadas ubicaciones como Madrid, la Costa del Sol o Canarias. El incremento del interés extranjero y la escasez de suelo en zonas ‘premium’ están tensionando los precios en algunos mercados, mientras nuevas ciudades comienzan a ganar protagonismo dentro de este sector.
Sigue a idealista/news en el canal de Whatsapp
En este contexto, Gilmar se ha consolidado como una de las principales compañías dentro del inmobiliario de lujo, por ello, en idealista/news hemos hablado con su fundador y CEO, Jesús Gil, que ha analizado la evolución del mercado, el peso del comprador internacional y los retos estructurales que afronta el sector.
Además del escenario de lujo, Gil también abordó la situación actual de la vivienda, sobre todo para las nuevas generaciones: "Quizá diga una burrada, pero lo ideal sería que la vivienda para jóvenes se resolviera a través de la empresa privada. Sin embargo, como eso parece una utopía y nunca termina de materializarse, si yo estuviera en el Estado aplicaría el artículo 33, expropiaría suelo público y promovería vivienda con cargo a los Presupuestos Generales, ofreciendo precios asequibles. No es normal que una persona llegue a los 40 años y siga viviendo en casa de sus padres”.
¿Cómo está actualmente Gilmar?
Siempre con el nervio de estar a la vanguardia en todo lo que hay que estar, que básicamente es la tecnología y la formación de la gente. Y yo creo que somos un ejemplo en las dos cosas.
Seguimos creciendo. Ahora mismo acabamos de abrir Tenerife, en Adeje, y estamos en obras para abrir en el Levante, en Alicante.
¿Qué esperáis para esta segunda mitad de año y el futuro?
Lo bueno es que tenemos un modelo de negocio que no son franquicias. Todas las oficinas son nuestras, por lo que el nivel de fidelización de nuestros trabajadores es muy alto y la rotación es baja.
Nosotros intentamos que la gente no cambie mucho. De hecho, tenemos varios con 30, 25 y 20 años trabajando en la compañía y queremos seguir así.
¿Cuáles son vuestras ‘plazas’ clave a nivel nacional?
Estamos donde el mercado está más caliente, como Costa del Sol y Málaga, que antes era casi un sucedáneo de la costa, pero ahora la capital ha cogido mucho protagonismo. Lo que han sido ciudades de costa muy pujantes para veranear, ahora es donde los compradores trabajan y duermen.
Canarias también es un mercado muy interesante, con mucho flujo de italianos, alemanes y franceses, no como en la Costa del Sol, donde casi todos son nórdicos o escandinavos.
Otro punto en auge es Sevilla: está subiendo muchísimo el ticket de las viviendas. Antes el precio de las casas era mucho más bajo, ahora hay transacciones muy importantes. Algo similar ocurre en Cádiz y en su costa, una zona muy demandada donde vamos a empezar ahora.
No podemos olvidar la costa de Levante, el lugar de referencia para los países del este.
En Sevilla está subiendo muchísimo el ticket de las viviendas (…) Algo similar ocurre en Cádiz y en su costa, una zona muy demandada donde vamos a empezar ahora.
No ha nombrado Barcelona ni Costa Brava, ¿qué le impide trabajar allí?
Así es, no por nada en especial, simplemente no está tan bien como por ejemplo Madrid. Nosotros vamos abriendo donde nos van demandando.
Barcelona tiene las condiciones para ser un sitio top pero, por desgracia, los fondos, los ‘family office’ no quieren estar allí y mucha burguesía de Cataluña está invirtiendo en Madrid.
Barcelona tiene las condiciones para ser un sitio top pero, por desgracia, los fondos, los ‘family office’ no quieren estar allí.
¿Qué porcentaje representan los compradores internacionales en el mercado inmobiliario de lujo actual?
Depende mucho de la ubicación. Nosotros en la oficina que tenemos en el Puerto Banús (Marbella), más del 90% son extranjeros. En Málaga, hasta hace poco, más del 80% era nacional y apenas el 15% extranjero, ahora esa cifra se está comenzando a revertir. Hay mucho extranjero que quiere ir a vivir a Málaga, al igual que a Canarias, pero como te he dicho, el dato depende mucho del sitio.
En Málaga, hasta hace poco, más del 80% era nacional y apenas el 15% extranjero, ahora esa cifra se está comenzando a revertir.
Has comentado que los fondos quieren invertir en España, ¿habéis notado que está aumentando la atracción de capital para proyectos inmobiliarios de lujo?
Claro, ten en cuenta que España es un sitio extraordinario. Tiene buenas infraestructuras de carreteras, trenes, aviones y puertos. Hay muy pocos países en el mundo que lo tienen.
Además, en España tenemos un carácter bueno y agradable y nuestra forma de vida es de disfrutar. Cuando viene alguien de fuera se queda cautivado, y si además añades los problemas que algunos países latinoamericanos están teniendo, pues es que vienen al paraíso.
A finales del año pasado anunciasteis vuestro primer proyecto internacional en el Caribe, ¿en qué situación se encuentra?
En este momento nos encontramos lanzando la tercera y última fase de ventas: los últimos 156 pisos con precios a partir de 327.000 euros.
Las dos fases anteriores fueron un éxito en ventas, ya tenemos el 90% y 85% vendido.
La entrega de la primera fase está prevista para diciembre de 2028, mientras que la segunda y tercera para junio y diciembre de 2029.
¿Estáis barajando algún otro proyecto en el extranjero?
Por el momento no. Estamos centrados en Bonita Beach, que tiene una muy buena proyección de futuro. Aunque, República Dominicana es, sin duda, un destino que merece un lugar destacado entre los inversores inmobiliarios.
¿Ha aumentado la inversión procedente de Latinoamérica o EEUU?
Sí, aunque no se puede generalizar todavía. En Madrid hay muchos latinoamericanos y ahora están empezando en la Costa del Sol. Aunque todavía su primer desembarco es la capital. También están llegando a Canarias.
Sin duda alguna, creo que somos el país más atractivo para los inversores americanos, tanto para particulares como institucionales.
Creo que somos el país más atractivo para los inversores americanos, tanto para particulares como institucionales.
¿Y estas inversiones de compradores internacionales son para vivienda habitual o segunda residencia?
Hay mucha gente, sobre todo el norte de Europa, que históricamente se han venido a jubilar a España. Tenemos una muy buena sanidad, o sea, volvemos a lo mismo, el nivel de vida de España es muy alto independientemente de las cuestiones políticas. España es un paraíso para vivir.
El número de compraventas está cayendo, ¿cree que hemos llegado a un punto donde los precios son inasumibles?
No se puede generalizar. Hay zonas donde se ha ralentizado la venta, pero hay otras donde los nuevos edificios, en cuanto salen, se venden al momento. Entonces depende, porque el principal problema es el suelo.
¿Qué nos puede contar del suelo?
Lo padecemos en primera persona. Trabajamos para muchos promotores de obra nueva y hay un problema claro de suelo. Tenemos un problema para transformar suelo. Además, hay edificaciones industriales en el centro de las ciudades que se han quedado desfasadas y podrían aprovecharse. La administración tiene que ser mucho más ágil.
¿Qué cambios proponéis desde Gilmar?
Esto es para estar días hablando. En primer lugar, sería deseable que los políticos estuvieran alineados con los técnicos, porque hay ayuntamientos donde cada uno va por su lado. Si algún perfil técnico considera en riesgo su cuota de poder, pues no hace más que poner problemas, y si tiene mucho poder es peligroso. No puede ser que el político diga A y el técnico B.
Respecto a la vivienda para los jóvenes, quizá diga una burrada, porque lo ideal sería que esta cuestión se resolviera a través de la empresa privada. Sin embargo, como eso parece una utopía y nunca termina de materializarse, si yo estuviera en el Estado afrontaría el problema directamente: aplicaría el artículo 33, expropiaría suelo y promovería vivienda con cargo a los Presupuestos Generales, ofreciendo precios asequibles. No es normal que una persona llegue a los 40 años y siga viviendo en casa de sus padres.
Lo ideal sería que la vivienda para jóvenes se resolviera a través de la empresa privada. Sin embargo, como eso parece una utopía y nunca termina de materializarse, si yo estuviera en el Estado afrontaría el problema directamente: aplicaría el artículo 33, expropiaría suelo y promovería vivienda con cargo a los Presupuestos Generales, ofreciendo precios asequibles.
Sigue toda la información inmobiliaria y los informes más novedosos en nuestra newsletter diaria y semanal. También puedes seguir el mercado inmobiliario de lujo con nuestro boletín mensual de lujo.










7 Comentarios:
La palabra expropiar debería estar prohibida, porque eso es robar sin consentimiento, lo mismo que pasa cuando te ocupan la casa sin tu consentimiento y encima les pagas por ocupartela mientras los dueños que se busquen la vida. No seria mejor comprar para construir y que ambas partes reciban lo que vale? acaso tiene que salir ganando el constructor y la inmobiliaria y no el dueño del terreno.
Vamos, lo que viene a ser un capitalista que aplica el comunismo para los demás...Vaya hipócrita!
Y, a los mayores, que nos den ¿no?
Mi comentario anterior ha sido rechazado.
Mejor no digo lo que pienso de este señor.
Siguiendo su misma teoría, yo expropiaría TODAS SUS VIVIENDAS DE LUJO a precio catastral y las vendería a precio asequible acesos mismos jóvenes.
¿QUÉ LE PARECE LA IDEA?
No hay que expropiar a gente humilde, sino integrar el lujo en la gente común.
Vuelvo a repetir y está vez espero que mi comentario sea aceptado democráticamente hablando. Idealista es un portal inmobiliario y NO debe hacer política.. Ya se sabe que ciertas informaciones que ha dado están totalmente politizadas y dañan la privacidad de algunos políticos para simplemente influir en la gente... Seguro que no aceptan está crítica
Una solucion sería aumentar los impuestos de compra (ITP) a capitales extranjeros, bajar ese impuesto a primera vivienda y mantener el 10% a segunda residencia para habiotantes de España
Para poder comentar debes Acceder con tu cuenta