La producción de vivienda nueva en Inglaterra no solo no alcanzará el ambicioso objetivo del Gobierno de Keir Starmer, sino que experimentará un retroceso en los próximos dos años. Así lo concluye un informe de la consultora inmobiliaria Savills, que sitúa las entregas en algo más de 150.000 unidades anuales hasta marzo de 2028, por debajo de las aproximadamente 189.000 viviendas construidas anualmente hasta marzo de 2026.
A cinco años vista, las perspectivas tampoco mejoran. Savills estima que Inglaterra completará una media de 167.500 viviendas al año en el periodo hasta marzo de 2030, una cifra que representa apenas la mitad de las 300.000 unidades anuales necesarias para cumplir el compromiso electoral de 1,5 millones de viviendas en cinco años que el Partido Laborista incluyó como bandera en la campaña de las elecciones generales de 2024.
Un sector en retirada en Londres y las grandes ciudades
Los datos estructurales del mercado reflejan el deterioro acumulado. Las licencias de construcción han caído un 39% y los inicios de obra un 31% en los tres años transcurridos hasta diciembre de 2025. Emily Williams, directora de investigación residencial de Savills, advierte de que la situación va "a empeorar antes de mejorar" y señala que el problema ya no se circunscribe a Londres, sino que se extiende a las grandes ciudades del norte de Inglaterra.
Entre los factores que frenan la actividad, Williams apunta a la falta de recursos de las administraciones locales para tramitar solicitudes de planificación, lo que está ralentizando la concesión de permisos por debajo de lo esperado. A ello se suma que numerosas promotoras han paralizado proyectos al considerarlos económicamente inviables, lastradas por el encarecimiento de la mano de obra y los materiales de construcción. La incertidumbre generada por el conflicto en Oriente Medio ha añadido presión inflacionaria adicional al sector. Grandes cotizadas como Berkeley y Barratt Redrow ya han recortado sus previsiones de beneficios y abandonado compras de suelo.
La demanda tampoco ayuda. El repunte de los tipos hipotecarios ha enfriado el apetito comprador, aunque algunos productos han comenzado a abaratarse en las últimas semanas.
Savills sí contempla una recuperación gradual a partir de 2028 y 2029, impulsada por una mejora de las perspectivas de ventas y por la financiación procedente del programa de vivienda asequible. La consultora estima además que un nuevo esquema de ayuda a la compra (similar al extinto ‘Help to Buy’) podría generar 85.000 viviendas adicionales antes del plazo de marzo de 2029. Sin embargo, el Gobierno ha mostrado reticencias a poner en marcha ese tipo de estímulo.
Tanto la Federación Nacional de Vivienda como la Federación de Constructores de Viviendas ya han advertido públicamente de que el Ejecutivo va camino de incumplir su objetivo, en parte debido a la escasez de trabajadores en el sector de la construcción.
Desde el Ministerio de Vivienda, Comunidades y Gobierno Local defienden que los inicios de obra han crecido casi un 25% respecto al mismo periodo del año anterior gracias a las reformas urbanísticas impulsadas, y reivindican el lanzamiento de un nuevo programa de garantía hipotecaria como muestra del compromiso del Gobierno con el acceso a la vivienda en propiedad.
Habrá que esperar a que llegue el nuevo primer ministro al 10 de Downing Street para ver si sigue con este ambicioso plan o decide cambiarlo como ya ha anunciado en otras ocasiones el principal aspirante a suceder a Starmer, el hasta ahora alcalde de Manchester, Andy Burnham.
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