Un histórico pub del siglo XIX de Sídney se transforma en una casa de diseño contemporáneo

El conjunto rehabilitado, situado en el céntrico barrio de Surry Hills, es hoy una vivienda unifamiliar de tres dormitorios que esconde un interior contemporáneo donde predominan el vidrio y el metal
The Corner House es una casa victoriana ampliada en barrio de Surry Hills, Sídney.
The Corner House Clinton Weaver y Nick Bowers

Las ciudades de Australia exhiben una arquitectura variada: Melbourne presenta majestuosos edificios con estilo victoriano de gran historia; Brisbane destaca por sus hermosas casas de madera sobre pilares altos; Sídney muestra una fusión impactante de rascacielos modernos y estructuras coloniales de piedra. Esta última urbe, además, respeta su historia mediante transformaciones de estructuras patrimoniales.

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Enderezar el desplome, sanear su fachada de ladrillo victoriano e incrustar en sus entrañas un firme esqueleto de acero para luego revestirlo de luz, ha sido la estrategia que el estudio Ian Moore Architects ha seguido para transformar un pub del siglo XIX en Sídney en The Corner House.

El conjunto rehabilitado, situado en el céntrico barrio de Surry Hills, es hoy una vivienda unifamiliar de tres dormitorios que, respetando su envoltura protegida, esconde un corazón contemporáneo de vidrio y metal para el disfrute de sus habitantes aunado a su exquisita fluidez espacial e integración urbana.

La vivienda cuenta con una terraza en la última planta con acabados blancos y gris claro.
Terraza Clinton Weaver y Nick Bowers

Evolución comercial y vital de Sidney 

Anclado en los extremos de una histórica hilera de casas adosadas, el destino de este inmueble ha sido un fiel reflejo de la propia evolución comercial y vital de Sídney. Construido originalmente en 1869 bajo la enseña de The Moore Park Hotel, sus muros han sido testigos de varias transformaciones

Se reconvirtió en una animada tienda de comestibles en 1921, posteriormente, durante la década de 1960 fue la clásica tienda de barrio, una función de vital servicio vecinal que mantuvo estoicamente hasta el año 2022. 

La reciente conversión residencial, que los arquitectos han bautizado con el guiño nostálgico de The Corner Store, persigue dos objetivos rendir homenaje al diseño original y albergar una ampliación moderna.

El patio central con cristales permite la circulación de aire.
Patio central acristalado Clinton Weaver y Nick Bowers

Al ubicarse en una estricta zona de conservación del patrimonio, las autoridades municipales exigieron que cualquier modificación se distanciara visualmente de la arquitectura primigenia. 

La envoltura de mampostería se encontraba en un estado delicado, cediendo ante el peso de los años. El estudio apuntó que “el edificio literalmente se derrumbaba hacia la acera, exhibiendo una alarmante inclinación exterior de hasta 300 milímetros”. 

La sala de estar, en la primera planta, cuenta con ventanas y puertas con protección solar.
Sala de estar Clinton Weaver y Nick Bowers

Su solución fue la inserción de un pórtico de acero que estabiliza la ruina y vertebra la nueva estructura. El equipo decidió quitar los gélidos marcos de aluminio de las ventanas y escaparates, colocando en su lugar la calidez de la madera victoriana original y devolviendo el inmueble a su legítimo paisaje urbano.

Solar trasero 

Esa misma estructura metálica salvadora se prolonga por debajo de la fachada original hasta el extremo trasero del solar. Es allí donde la casa revela su rostro más vanguardista, quedando revestida por un ala de ladrillos de vidrio translúcidos.

La estética industrial luce con ladrillos de cristal y estructuras de acero.
Estética industrial Clinton Weaver y Nick Bowers

Adaptada con respecto a la alineación de la calle, esta intervención permite que el edificio histórico no pierda su hegemonía visual en el cruce. Al caer la noche, la ampliación regala la visión de una vivienda, que irradia luz desde sus estancias, y transforma los bloques de vidrio en un muro incandescente, una linterna en la ciudad.

En su interior, el espacio se despliega en tres secciones precisas. La planta baja cede su amplitud a las zonas de estar y el garaje. El primer nivel acoge dos dormitorios y una sala de recogimiento, y la cúspide se reserva para el dormitorio principal acompañado de su propia terraza. 

La paleta interior respira una cruda estética industrial, paramentos blancos impolutos, transparencias continuas y vigas de acero desnudas. En un sutil contraste, los suelos evocan el pasado combinando tablas de roble y baldosas de terrazo.

Cocina abierta al salón con paredes blancas y limpias.
Cocina abierta Clinton Weaver y Nick Bowers

Perjudicada por una extensa fachada orientada al sur, la luz natural era escasa. Los arquitectos perforaron la pesada masa construyendo un patio interior ajardinado que atraviesa la sección antigua. 

Los azulejos verdes y el suelo de terrazo destacan en el baño.
Baño Clinton Weaver y Nick Bowers

Esta abertura vertical inunda las estancias de luz solar y permite la ventilación cruzada ininterrumpida. Así, desprovista de aire acondicionado, la casa regula su temperatura mediante brisas naturales, ventiladores de techo y un robusto aislamiento.  La obra completa el lugar de Sidney en el mosaico arquitectónico de las ciudades australianas.

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