Los barrios más desfavorables de Barcelona sufren temperaturas más altas que las zonas acomodadas

En Barcelona, un estudio del IGOP-UAB identifica 77 barrios donde coinciden vulnerabilidad social y estrés térmico con viviendas mal aisladas y eficiencia energética limitada
Los barrios más desfavorables sufren temperaturas más altas con viviendas poco aisladas y eficiencia energética limitada
Pixabay

Una investigación en curso del Instituto de Gobierno y Políticas Públicas de la UAB (IGOP) confirma que la exposición al calor va por barrios. En las grandes ciudades españolas, vivir en un barrio desfavorecido supone, de media, sufrir más calor que en un barrio acomodado. Es un patrón sistémico que se repite en Barcelona, Madrid, Valencia y Sevilla, aunque con distinta intensidad.

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En Barcelona, el informe, identificando aquellos barrios vulnerables desde un punto de vista socioeconómico o residencial y socioeconómico, se centra en el área metropolitana donde se concluye que aquellos barrios y zonas más vulnerables, la mayoría en la periferia, registran, de media, hasta un grado más de temperatura que las zonas con mayor renta. El estudio identifica 77 barrios donde coinciden vulnerabilidad social y estrés térmico y donde viven más de 905.000 personas. La mayoría comparte un mismo denominador común: edificios antiguos, poco aislados y con una eficiencia energética muy limitada.

En general, se trata de barrios con rentas más bajas, con alta densidad urbana y configurados por polígonos de viviendas los que registran sistemáticamente las temperaturas más altas. “Esta asociación se ha hallado cruzando el Índice de Vulnerabilidad Urbana (IVU) desarrollado por el Institut Metròpoli con dos indicadores de temperatura: la Temperatura Superficial del Suelo (LST), medida con datos de satélite, y el Índice Universal de Clima Térmico (UTCI), que estima el confort térmico real que percibe una persona”, nos comenta el Catedrático de Geografía y responsable de la investigación y coautor de la investigación, Marc Parés. En ambos casos se encuentra una correlación positiva entre la vulnerabilidad urbana y la exposición a las altas temperaturas.

Para ello han usado la temperatura de superficie, que es una medida de temperatura satelital. “Con datos de temperatura cada vez que pasa el satélite, tomando los datos que teníamos de temperatura del verano de 2022, que fue especialmente caluroso, y hemos calculado la mitad”, según Paré.

Este indicador es muy preciso porque el satélite detecta la temperatura en píxeles de 30 por 30 metros. Ahora bien, el problema de esta medida es que la temperatura de superficie no es la temperatura que uno siente en el cuerpo. “Entonces, para tener un segundo indicador, hemos utilizado otro, UTSI, que es un indicador de confort térmico, y hace una estimación de la sensación de temperatura, combinando tanto la temperatura de superficie como datos de humedad, viento... aunque no es una medida directa, es un modelado en 'machine learning' que a partir de diferentes datos mide la temperatura de sensación”, nos traslada el experto.

Qué zonas del área metropolitana están más expuestas al calor

Para Parés, la temperatura que hace en un barrio condicionará la temperatura que hace en cada vivienda. En general, en el Área Metropolitana de Barcelona, hay más de 905.000 personas en los ejes Llobregat y Besòs que sufren esta medida y mayor calor.

“Como son barrios más densos genera más efecto de isla de calor y son los más calurosos”, responde. A la vez, son zonas con menos verde urbano, “y es un elemento importante porque el verde urbano atenúa el efecto de calor”.

Dentro de Barcelona, el experto sitúa a los barrios más calurosos en la zona de Nou Barris, o la zona de la Marina del Prat, Zona Franca, y en la periferia, donde hace mayor calor, el eje del Besós: Sant Adrià, Santa Coloma, algunos barrios de Badalona, hacia el Vallès, Ripollet, Barberà.

Y en el otro extremo, el eje del Llobregat, “muchos barrios del Hospitalet de Llobregat, Cornellà de Llobregat, El Prat, Sant Boi”, destaca el experto. Esto no quiere decir que no existan barrios no vulnerables donde haga mucho calor, como por ejemplo l’Eixample, o Les Corts. 

Los barrios más desfavorables sufren temperaturas más altas con viviendas poco aisladas y eficiencia energética limitada
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“Viviendas con menor aislamiento térmico y eficiencia energética”

Esta tendencia, además, se corresponde con zonas con viviendas construidas en determinados períodos y determinadas características con edificaciones de menor calidad desde el punto de vista del aislamiento térmico y de la eficiencia energética. “Por lo tanto, aparte de hacer más calor en el barrio, los mismos habitantes están menos adaptados o tienen más dificultades para adaptarse al cambio climático en sus casas”, responde.

Por su parte, el 'personal shopper' inmobiliario (PSI), Iñaki Unsain, señala el estudio refleja una consecuencia del envejecimiento del parque inmobiliario que cada verano resulta más evidente. "Cada vez hablamos más del calor en las calles, pero muy poco del calor dentro de las viviendas. Tenemos miles de edificios construidos hace 40, 50 o incluso 60 años que nunca fueron concebidos para soportar las temperaturas que estamos viviendo hoy. Son viviendas que conservan peor la temperatura, necesitan un mayor consumo eléctrico para refrigerarse y ofrecen un menor confort precisamente en los meses en los que más tiempo pasamos dentro de casa” explica el PSI.

Petición de políticas públicas específicas

Conscientes de que las olas de calor ya no son fenómenos excepcionales, sino que configuran una nueva normalidad, los investigadores instan a las administraciones a actuar para no condenar a los más desfavorecidos a tener que soportar un calor cada vez más extremo. Abogan por una discriminación territorial positiva: las inversiones en refugios climáticos, arbolado, pavimentos reflectantes y mejora de viviendas deben concentrarse en estos puntos calientes.

La brecha de adaptación agrava la injusticia

El estudio también advierte que la exposición real puede ser aún mayor. Los residentes de estos barrios no solo viven en un entorno más cálido, sino que tienen mucha menos capacidad para protegerse de él:

  •     Muchos inquilinos no pueden instalar aire
  •     Buena parte de la población trabaja en el exterior (construcción, reparto, limpieza) sin climatización.
  •     Incluso cuando el aire acondicionado es una opción, no pueden asumir la factura eléctrica.

Estos datos son una primera fase de la investigación. Durante este verano se está preguntando a los ciudadanos sobre la percepción del calor en su vivienda, y lo que hacen para protegerse del calor en casa.

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