Las buenas noticias han sido últimamente escasas para los constructores de viviendas del Reino Unido. Se enfrentan a múltiples desafíos, desde los altos tipos de interés y el aumento vertiginoso de los costes de construcción hasta la cautela de los consumidores. El objetivo del Gobierno de construir 1,5 millones de viviendas nuevas en toda Inglaterra antes de las próximas elecciones parece un sueño lejano. Pero la situación está mejorando, al menos en área de Londres.
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Tras dos años de actividad extremadamente baja, los nuevos proyectos en Londres parecen estar recuperando niveles normales. La construcción de 4.570 viviendas nuevas comenzó en los primeros tres meses de 2026, según datos del Ministerio de Vivienda, Comunidades y Gobierno Local británico, lo que representa un aumento del 287% interanual. El último trimestre de 2025 fue igualmente intenso. Estas cifras se aproximan al promedio de 4.593 viviendas registrado entre 2012 y 2022, antes de que la apertura de un nuevo organismo, el Regulador de Seguridad de la Construcción (BSR por sus siglas en inglés) provocara una drástica caída de la actividad.
El BSR se creó con buenas intenciones: mejorar la seguridad en edificios de gran altura tras la tragedia de la Torre Grenfell en 2017. Sin embargo, sus inicios estuvieron plagados de dificultades. Los promotores se quejaron de requisitos ambiguos e inconsistentes para la aprobación de nuevos proyectos que llevaron a enormes retrasos.
Esto fue especialmente perjudicial para la actividad en Londres, donde los edificios de gran altura representan una mayor proporción de las nuevas construcciones. El año pasado, una encuesta de la asociación de profesionales inmobiliarios (RICS) indicó que el BSR era el principal factor que frenaba la construcción de viviendas.
La llegada de un nuevo equipo directivo y un aumento de personal parece estar dando sus frutos. El tiempo medio de espera para que los proyectos obtengan la aprobación para comenzar la construcción era de 22 semanas a principios de agosto, frente a las 43 semanas de hace un año. En las 12 semanas previas al 1 de agosto, se aprobó la construcción de 7.587 viviendas, de las que aproximadamente la mitad se ubicaban en Londres.
Volver a la normalidad del sector no es suficiente si el actual Gobierno de Andy Burnham quiere alcanzar sus ambiciosos objetivos de construcción. Berkeley Group, una constructora centrada en Londres, aboga por una intervención más decisiva, incluyendo recortes fiscales. Otros, piden impulsar políticas que estimulen la demanda, como un nuevo programa de préstamos para la compra de vivienda.
Pero de nada sirve aumentar la demanda de apartamentos si las empresas no obtienen los permisos para construirlos. Alrededor de 30.000 viviendas están a la espera de la aprobación del regulador: esto equivale a la producción anual combinada de Barratt Redrow y Persimmon, las dos mayores constructoras del país.
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