Viajar en avión es hoy en día una rutina cotidiana, pero durante décadas los vuelos de largo recorrido tuvieron ciertos riesgos, debido a que los aviones tenían un alcance limitado y una fiabilidad reducida, por lo que se decidió crear una red estratégica de aeropuertos en islas remotas o costas aisladas con el objetivo de salvar vuelos en caso de emergencia, más que recibir pasajeros. Entre los ejemplos más emblemáticos están el Aeropuerto de Lajes, situado en medio del Atlántico, en el archipiélago de las Azores; el de Gander (Canadá), que tuvo un papel importante en los atentados del 11S; o los aeropuertos de Daniel K. Inouye y Guam, en pleno Pacífico.