Las autoridades fiscales de China han empezado a realizar una campaña global de recaudación de impuestos sobre los activos de ciudadanos con alto patrimonio en el extranjero, con el objetivo de aumentar los ingresos públicos y reforzar el control sobre la salida de capitales. Las autoridades tributarias están revisando las ganancias obtenidas en el extranjero por las inversiones en bienes raíces, acciones, oro, criptomonedas y otros activos pertenecientes a ciudadanos chinos con alto patrimonio.
China está estudiando reducir los tipos de interés de hasta 5,3 billones de dólares en hipotecas vivas en dos fases para reducir los costes de los préstamos para millones de familias y mitigar la presión sobre los beneficios de su sistema bancario. El primer recorte podría producirse en las próximas semanas, mientras que la segunda bajada entraría en vigor a principios del próximo año, según adelanta Bloomberg. Esta medida podría aplicarse a préstamos sobre viviendas habituales y segundas residencias.
La agencia de calificación crediticia Fitch estima que el valor de las transacciones inmobiliarias de obra nueva en China disminuirá entre un 15 y un 20% este año, a pesar de las medidas anunciadas por el Gobierno chino. Las estimaciones de Fitch reflejan caídas que rondan los 1.050 millones de euros, lo que supone además un descenso de los precios en torno al 5%.
China quiere evitar a toda costa que siga aumentando la especulación inmobiliaria.
China ha crecido en 2009 un 8,7% mientras que el resto del mundo ha sufrido las consecuencias de la crisis.
Recibe nuestras últimas noticias en tu correo electrónico Suscribirse