2025 pasará a la historia como el año de las llamadas "playas vacías" en Italia. El turismo italiano se presenta este año como un sector entre la expansión y las dificultades, con signos de vitalidad que se entremezclan con fragilidades estructurales. Más visitantes pero estancias más cortas, más extranjeros y menos italianos, vacaciones repartidas a lo largo de varios meses, pero con agosto en crisis: este es el panorama que se desprende de los datos oficiales del Istat, Federalberghi, asociaciones sectoriales y observatorios privados. Un panorama que, si no habla precisamente de crisis, habla, al menos, de un cambio de paradigma en las vacaciones en este país.