Los pueblos más frescos del interior peninsular
Cuando el calor aprieta y las grandes ciudades se convierten en auténticos hornos, el interior peninsular guarda algunos pueblos de montaña ideales para quienes buscan refrescarse sin necesidad de viajar a la playa. A poca distancia de ciudades como Madrid, Ávila o Zaragoza existen destinos donde la altitud, la vegetación y la presencia de agua suavizan las temperaturas y regalan noches más frescas.En estos enclaves el termómetro marca varios grados menos. Son municipios pequeños, rodeados de naturaleza y donde el calor pierde intensidad.